¿Por qué haces lo que haces?

Vivimos en la era light y de la comida express. Queremos todo y lo queremos ya. Y para lograrlo debemos sacrificar vacaciones para terminar el proyecto, o salir tarde del trabajo y dejar de pasar tiempo con nuestra familia. Recortamos aspectos importantes de la vida, desequilibrando nuestra propia balanza, nos enfrascamos en un ciclo demasiado acelerado, demandante y hasta falto de propósito que puede desatar un cuadro de depresión.

¿Cuál es el problema?

La depresión no es un estado de ánimo momentáneo, sino que es un sentimiento generalizado de tristeza que se prolonga de forma continua durante mucho tiempo. Si a esto le sumamos eventos que nos estresan de forma crónica: recortes de personal, problemas en el trabajo con el jefe o compañeros, hipercompetitividad, baja autoestima, sentimientos de impotencia por no poder tomar decisiones, vamos encaminados directo a un episodio de depresión.

Equilibrio + Vocación

Recientemente leí un artículo donde Jack Welch, reverenciado CEO de General Electric, hablaba acerca de tener un propósito en el trabajo que viene muy al caso: “si el trabajo se trata solamente de salir y ganarse un cheque, entonces es una vida desperdiciada”. Y precisamente, una de mis anécdotas favoritas sobre felicidad en el trabajo tiene que ver con esto y con uno de los ídolos modernos del futbol, Ronaldinho, famoso por su sonrisa:

Debía patear un tiro muy importante para ganar un partido y sin embargo, él reía. A lo que sus compañeros le reprocharon y le dijeron que tomara las cosas en serio. “¿Por qué habría de estar serio si estoy haciendo lo que amo hacer?”, respondió Ronaldinho. Podemos comparar nuestra forma de vida con la de Ronaldinho: ¿hacemos lo que nos apasiona? ¿Tenemos un plan de desarrollo personal? ¿Existe una razón para partirnos la cara todos los días?

¿Por qué hacemos lo que hacemos?

Tal vez la raíz de aquella probable depresión se concentre en la incertidumbre que provoca esa pregunta. Cuando estás triste se te presenta un panorama nublado que te impide ver más allá de los problemas inmediatos que te rodean, pero cuando encuentras una razón valiosa para hacer lo que haces puedes soportar todo, te conviertes efectivamente en una “roca”. Aguantas desde crisis laborales y recortes de personal hasta compañeros de trabajo imbéciles.

Ten un motivo: Todos saben lo que hacen en su trabajo. Algunos saben cómo es que desempeñan su empleo pero te aseguro que, cuando le pregunto a las personas el por qué hacen lo que hacen, lamentablemente muy pocos dan una razón que consideren valiosa. Así cualquiera se deprime. Y tú, ¿tienes una razón para salir de tu cama hoy?

Arturo Villegas

Author: Arturo Villegas

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