CMIC, aún falta mucho por construir

Entrevista al Lic. Gustavo Arballo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

El sector de la construcción aporta el 8.0% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, durante el 2015 dicho sector generó seis millones de empleos directos y alrededor de tres millones indirectos. Como bien lo indica el Lic. Gustavo Arballo, Presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), “analizando los datos, se puede inferir que nuestro sector requiere crecer a su potencial de 4 a 5% anual y ser competitivo globalmente, para ello, es necesario que su estructura productiva crezca y se fortalezca”. Por ambicioso que pueda parecer lograr ese nivel de crecimiento, la oportunidad para México está presente, estima el presidente de la CMIC.

Cada nuevo proyecto nos exige ser más competitivos

Como se ha visto últimamente, los servicios de infraestructura y la globalización han permitido la entrada de empresas constructoras extranjeras a México que, en algunos casos, son portadoras de nuevas técnicas de producción, tecnologías y modalidades de organización empresarial que resultan complementos necesarios para la modernización de la infraestructura y de los servicios producidos a nivel nacional, razón por la cual, nuestras empresas requieren estar preparadas y ser productivas para enfrentar esta competencia.

¿Cómo podemos sortear esta situación? En el caso de la CMIC, apostamos por la capacitación como uno de los elementos esenciales para mejorar la calidad de nuestras obras y aumentar la demanda por nuestro trabajo. La CMIC cuenta con institutos de capacitación los cuales son los encargados de preparar, capacitar y actualizar a los trabajadores de la construcción para integrarlos con las mejores herramientas técnicas para el eficaz desempeño de los futuros proyectos de edificación e infraestructura.

Que las empresas mexicanas sean competitivas mundialmente

El punto anteriormente expuesto resulta importante: la entrada de empresas extranjeras en la obra pública nacional no significan menores fuentes de empleo para los mexicanos, porque a final de cuentas, la mano de obra es realizada con personal de origen nacional. Aún no he sabido el caso de que alguna empresa extranjera haya traído sus ejércitos de obreros para realizar una obra determinada en México (como lo hicieron los chinos en Costa Rica para la construcción de su estadio). Así que, mientras elevemos los niveles de calidad en nuestro trabajo, no existirá necesidad de importar talento.

Ahora bien, esto significa realizar un esfuerzo doble por parte del sector en México. Si bien debemos incrementar el nivel de nuestro talento a nivel mundial, debemos apostar también por darnos a la tarea de proyectar y realizar más obras a nivel nacional e internacional; ya que muchas empresas extranjeras buscan experiencia comprobada así como el máximo beneficio; en ocasiones subcontratan a empresas mexicanas a precios irrisorios y las utilidades las envían a sus países de origen. La finalidad es que la empresa y los obreros encargados de nuestras obras sean los mexicanos, por eso estamos trabajando para que la empresa constructora mexicana sea competitiva internacionalmente.

De hecho, ya se está trabajando en un estímulo fiscal que detone a la inversión privada mexicana en materia de infraestructura. Lamentablemente la caída de los precios del petróleo y la consecuente reducción de los ingresos públicos, dejaron poco margen de maniobra. Sin embargo, ante la reducción de los recursos públicos para el desarrollo de infraestructura, se está abriendo una gama de oportunidades para que el inversionista privado participe en proyectos de infraestructura complementaria (carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, telecomunicaciones y proyectos hidráulicos) que permitan maximizar el beneficio económico y social.

La inversión privada, motor para la infraestructura pública

En este apartado, la Ley de Asociaciones Público Privadas (APP) establece un marco legal más sólido en materia de participaciones mixtas, lo que permite impulsar mayores inversiones en infraestructura. Además, esta ley permite el novedoso esquema de “propuestas no solicitadas” que otorga a un inversionista la posibilidad de proponer a entidades o dependencias públicas un proyecto de APP.

Las principales áreas de oportunidad en México para la celebración de APP son: suministro de agua, saneamiento, generación de energía, telecomunicaciones, hospitales, centros penitenciarios, escuelas, carreteras, ferrocarriles, puertos, transporte, industria petroquímica y gas natural. Esto abre la puerta para cientos de proyectos que, de ser bien aprovechados, podrían detonar el desarrollo de diversas zonas del país, así como la generación de una diversa gama de fuentes de empleo.

TIP de Gustavo Arballo:

Apostar por la inversión en mayor infraestructura de vanguardia para México no sólo fomenta la generación de empleos a diversos niveles y profesiones, mayor número de obras de infraestructura en nuestro país, es una apuesta directa al desarrollo y competitividad de nuestra nación.

Alejandro Mendoza

Author: Alejandro Mendoza

Estudiante part-time y aprendiz de tiempo completo. Al ser editor web, mientras realizaba sus primeras experiencias periodísticas, adquirió ansiedad crónica y dependencia por las redes sociales. Amante de los libros, la ciudad y la música. Es asistente editorial de Mejores Empleos donde hace entrevistas -a veces prepara el café- y a la vez, aprende sobre México.

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