Competitividad, desde la visión sindicalista

Entrevista a José Luis Carazo Preciado, Secretario de Trabajo de la Confederación de Trabajadores de México (CTM)

Luchar por los derechos de los trabajadores es la esencia de un sindicato, lo cual involucra velar por el nivel salarial, condiciones de trabajo, salud laboral, carrera profesional, seguridad en el trabajo, formación y otras garantías que habrán de negociarse con los patrones, antes de quedar asentadas en un contrato colectivo.

Por esta esencia, el sindicato es un derecho para el trabajador, y por la ley, toda empresa debe otorgarlo para su beneficio. Desde esta perspectiva ¿qué distingue a un buen sindicato de otro? Preguntamos a José Luis Carazo Preciado, Secretario del Trabajo de la CTM, a lo que él responde:

México tiene distintas concepciones del sindicalismo a través de sus diferentes organizaciones, formas de luchas y dirigentes, pero a fin de cuentas, las condiciones de los trabajadores son muy similares. El promedio de las diferentes negociaciones sindicales en 2016 ha significado aumentos salariales de entre el 4.5 a 5%, por ejemplo.

En sí, todos los sindicatos buscamos que las empresas sean competitivas, que no desaparezcan, dando prioridad a la conservación del empleo. En la CTM proponemos, negociamos, pactamos y cumplimos con las empresas las mejores condiciones que se puede otorgar a los trabajadores, en cada centro de trabajo y bajo esta filosofía hemos evitado provocar manifestaciones en las calles o estallamiento de huelgas, sin que esto signifique renunciar a los derechos que la ley nos otorga. En el balance de “lo bueno y malo” del sindicalismo, para efectos mediáticos, suele explotarse más el juicio a lo malo, pero los beneficios verdaderamente existen: el IMSS, el Infonavit, el Fovisste, la Procuraduría Federal del Consumidor y muchas más, son ejemplos de que, mediante el sindicalismo, sí se pueden lograr Instituciones para los trabajadores que generan beneficios tangibles sin importar qué tan dispersos puedan estar dentro de la República Mexicana.

Considero que el paso que hoy debemos dar, es asumir el reto medular de atender los distintos polos de desarrollo y de empresas que existen en el país. Es como si habláramos de distintos Méxicos, debemos diferenciar cuál es la economía que prevalece en cada lugar, y saber fortalecerla también a través de sus empresas.

Sólo garantizando la competitividad, se puede estar en igualdad de circunstancias para competir con los socios comerciales, aunado al necesario fortalecimiento de los ingresos de los trabajadores que permita el desarrollo del Mercado Interno y como consecuencia el fortalecimiento de las llamadas Pymes. ¡Qué ambigüedad el hecho de que México está dentro de las 15 economías más importantes del planeta con el cuarto salario más bajo de todo el mundo!.

Existen dos escenarios más que inciden en la competitividad:

-Existe un impuesto al empleo

En México, donde lo que más requerimos es empleo existe un impuesto al mismo que en el mejor de los casos es del dos por ciento.

-Tenemos una Ley igual para desiguales

Una empresa trasnacional o como ejemplo armadora de autos tienen la misma carga laboral que un negocio de refacciones por lo que debería de fortalecerse y diferenciar las distintas áreas y fortalezas económicas que se presentan a lo largo del país pues en realidad a muchos estados se les dificulta poder competir industrialmente con aquellos que están más cerca a la frontera norte.

¿Productividad…o mejor dicho, competitividad?

La productividad laboral es sólo un vehículo que nos puede llevar a la competitividad, y esta última, depende también de aportaciones y avances en materia de infraestructura, telecomunicaciones, una banca de desarrollo, combatir la piratería galopante, la tramitología excesiva, la inseguridad y el desarrollo de Gobiernos más eficientes, disminuir la brecha salarial entre trabajadores operativos y administrativos y sobre todo con los ejecutivos de las distintas empresas pues en muchas ocasiones la nomina ejecutiva que representa a un 10% del personal supera al 90% restante.

A partir de finales de los años ochenta durante la etapa que da inicio a la Globalización como sistema comercial y al Neo-liberalismo como sistema económico se pone de moda e invade al mundo la forma de producir de los asiáticos por lo que muchos empresarios consideraron que la productividad se recargaba en la precariedad de los ingresos de los trabajadores; desde aquellos años Asia  conjuntó una serie de elementos y sistemas de trabajo e investigación, cuyo resultado a mas de 30 años es que los niveles de vida de la ciudadanía asiática han mejorado sensiblemente.

Al dar atención a estos aspectos, es la forma como se permitirá fortalecer y potenciar el desarrollo que tienen las distintas empresas dentro de nuestro país.

El México de mis sueños en materia de sindicalismo es que los trabajadores logren, en verdad, un poder adquisitivo que les permita vivir mejor y que México reparta mejor su ganancia macroeconómica. Que se vea reflejado en el bolsillo de los trabajadores.

 

Mejores Empleos

Author: Mejores Empleos

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