La edad es relativa, se lleva en la mente

La edad está en la mente, en la actitud con la que se asumen la existencia. Esta es la conclusión que Mejores Empleos obtuvo después de conversar con dos grandes empleados: Jorge Lavallade Ramírez (de 69 años) y con su amigo Enrique Martínez (de 64 años), dos grandes personajes, no sólo por su edad, sino por su valiosa experiencia.

ME.- Jorge, Enrique, muchas gracias por estar aquí. Cuéntenos su trabajo actual.

JORGE.- En este momento estoy como asesor empresarial, precisamente en la Universidad de Londres. La Universidad nos contrata a través del INAPAM, mediante su bolsa de trabajo. Yo soy licenciado en periodismo, no ejerzo por razones muy personales; en alguna ocasión llegué al INAPAM y me dijeron que la Universidad de Londres estaba pidiendo gente con mis características para una fuerza de ventas: pensionados y mayores de 60 años.

ME.– ¿Qué le hizo tomar la decisión de buscar trabajo?

JORGE.- El hecho de estar sin actividad y en casa es terrible, yo le doy este consejo a la gente que tiene mi edad, que si se sienten capaces física y psicológicamente, pues que usen sus facultades, que se dediquen a buscar un trabajo, que se ocupen en algo, porque uno envejece gratuitamente en casa, aun cuando todavía está uno en condiciones de ser productivo. Ahora que llego a la Universidad de Londres estoy encantado, me siento pleno, es una gran oportunidad, el trato ha sid sensacional; se siente uno muy agradecido de que a esta edad te ofrezcan trabajo.

ME.- ¿Cómo se enteró que el INAPAM le podía ayudar a encontrar empleo?

JORGE.- Bueno, pues cuando cumplí 60 años recurrí al INAPAM para obtener mi tarjeta y los beneficios que tenemos con ella las personas mal llamadas de la tercera edad, pues deberían de llamarnos adultos mayores ¿no? Antes era peor porque se llamaba Instituto Nacional de la Senectud (risas). Así me enteré de que el INAPAM, con el que estoy altamente agradecido, manejaba una bolsa de trabajo para nosotros.

ME.- ¿Han sufrido ustedes, en alguna ocasión, discriminación, como el que les digan que son inútiles o que no saben hacer su trabajo?

ENRIQUE.- Yo sí tuve una situación muy crítica en todos los sentidos, desde el económico hasta el emocional; incluso tuve que recurrir al ISSSTE y estar en tratamiento con antidepresivos, hasta llegar a una situación extrema, y fue precisamente por no tener trabajo, por no tener como resolver lo urgente de cada día.

ME.- Enrique ¿en dónde trabajaba cuando se jubiló?

ENRIQUE.- Me pensioné por el ISSSTE, con el 40% de mi último suelo –que era de $12,000 en el 2007- después de 11 años y medio de trabajar para la UNAM, en diferentes épocas; y he trabajado para varias dependencias públicas. Al igual que Jorge, fui a tramitar mi credencial y me di cuenta de que en el INAPAM tenían un concepto muy diferente de nosotros, el trato también es diferente.

La diferencia está en que te tratan como persona, como adulto mayor, y en otras entidades es más burocrático el asunto, más despersonalizado. La tercera vez que los visité me dieron una carta de presentación para la Universidad de Londres, me pareció muy bueno.

ME.- ¿Qué nuevos retos tuvieron que enfrentar para volver a entrar al mercado laboral?

JORGE.- Por ejemplo, yo no sabía nada de computadoras, pero me estaba quedando fuera del mercado; ahora quien no maneja la computadora está totalmente out (risas) como dicen los jóvenes. Te puedo decir que aún no la domino, pero estoy iniciándome; antes me daba miedo prenderla, ahora ya no, ahora si le entro con singular alegría.

En la Universidad tenemos acceso a las computadoras del centro de cómputo y nos apoyan los chicos cuando alguna cosa se nos atora, de hecho, nos dieron nuestro propio espacio dentro del edificio y cuenta con tres teléfonos, ahí podemos hacer nuestras llamadas, tener nuestro espacio nos hace sentir seguros y la verdad es que estamos muy bien.

ME.- Si no es mucha indiscreción ¿cuál es el salario que están percibiendo ahora?

ENRIQUE.- Como $3, 800 pesos mensuales; además, si vendemos los diplomados y maestrías, nos dan cuatro por ciento de comisión; por ejemplo, hay maestrías que cuestan $100,000 pesos, entonces recibimos nuestra buena comisión.

ME.- ¿El INAPAM los apoya económicamente o de qué forma lo hace?

JORGE.- Económicamente no, pero nos apoya con los contactos en esta bolsa de trabajo, también con los descuentos que te dan teniendo la tarjeta del INAPAM. Otra ventaja que ofrece es el servicio médico, en el que te atienden geriatras (especialistas en personas adultas mayores); también hay servicios dentales y oftalmológicos, por lo menos en la unidad a donde voy, que es en Donceles, los dan y es una atención extraordinaria. Te repito, yo tengo un algo concepto del INAPAM, a mí me ha tratado muy bien.

ME.- Para terminar, cada uno nos podría decir ¿qué consejo le darían a las personas adultas mayores que están en busca de un empleo?

JORGE.- Mi consejo sería que sigan adelante y que se vean en este espejo de 69 años. La gente me dice que me veo de menos, pero es porque siempre he estado activo y la verdad no le he dado tiempo a la vida para que me envejezca; he envejecido por razones cronológicas, claro, tengo canas y tengo arrugas, pero no como otras personas que a mi edad se ven como unos ancianitos completamente derrotados. Es necesario salir, arriesgarse, y no permanecer en casa esperando que alguien toque a la puerta para ofrecernos empleo.

ENRIQUE.- Creo que con los años se da cierto desánimo, cierta “auto inquietud” de que “ya estoy viejo, ya no puedo; o antes no me dolía nada, en cambio ahora…” He visto gente que de verdad se quiebra a sí mismo aunque no están viejos. Yo les recomiendo que no se derroten que salgan de casa a buscar trabajo, lo van a encontrar, porque en el INAPAM sí hay oportunidades para todos los niveles, desde intendencia hasta licenciatura, lo digo por experiencia.

Mejores Empleos

Author: Mejores Empleos

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