Salario mínimo, cuestión de productividad

Entrevista a Valeria Moy, Directora de México ¿cómo vamos?

El salario mínimo en México es un tema controversial debido a las múltiples aristas que lo rodean. Sin embargo, para Valeria Moy, Directora de México ¿cómo Vamos?, debe abordarse desde dos ejes centrales: productividad y generación de empleos formales: “El aumentar el salario mínimo debe estar relacionado al aumento de la productividad, de otra forma, dicha medida sin programas paralelos para mejorar la productividad, podrá traer más complicaciones que beneficios a mediano plazo” asegura.

Aumentar el salario mínimo ¿sí o no?

Desde diversas trincheras se busca aumentar el salario mínimo. Muchos políticos lo hacen con el fin de vender dicho aumento como una solución a los problemas adquisitivos de los mexicanos, pero ¿cuánto puede aumentar el salario mínimo para lograr este efecto? Para que una medida así sea atractiva, se debe anunciar una acentuación considerable, pongámosla en un 10%. Para redondear las cifras, imaginemos que subimos el salario mínimo de $73.04 pesos a $80.00 pesos diarios. ¿Ese aumento en realidad mejora la calidad de vida? ¿Incrementa sustancialmente el poder adquisitivo de la gente? Claro que no.

Pero ¿qué sucede macroeconómicamente si aplicamos dicho aumento? En primer lugar, se genera desempleo debido a que una gran atracción de inversiones es el costo de la mano de obra; dichos capitales tenderían a salir del mercado mexicano. Las personas que ahí laboraban, ahora desempleados, en el mejor de los casos recurrirán al empleo informal. En este ejemplo ya se generaron tres problemas: informalidad, desempleo y, por ende, pobreza.

Aun así, no debemos quitar el dedo del renglón: el salario mínimo no alcanza para cubrir las necesidades de la familia mexicana promedio; entonces ¿qué hacer para revertir esta situación?

Dos grandes focos rojos

Considero que apostarle a la formalidad y a la productividad es la mejor manera de lograr progresos laborales que impacten positivamente en el ingreso económico de los mexicanos. Si razonamos esta opción, nos encontramos en un escenario delicado pues México está en números rojos en ambos temas.

Hablando de informalidad, hay una falsa percepción de que este sector renumera mejor que el empleo formal por el hecho de omitir el pago de impuestos: nada más alejado de la realidad ya que no suman las prestaciones, desarrollo profesional, competitividad y valor en el mercado, así que al final de cuentas, los trabajadores formales obtienen más y mejores retribuciones por su labor.

Sin embargo, el otro lado de la moneda también preocupa: las empresas. Para generar empleos formales es necesario que éstos sean atractivos tanto para trabajadores como para empleadores, y eso no sucede. Y es que se combinan dos factores: para algunas empresas es más barato operar dentro de la informalidad y las prestaciones laborales son poco atrayentes para los trabajadores.

Gobierno + empresas + academia= crecimiento

Es aquí donde el gobierno debería incentivar políticas públicas que fomenten un valor agregado a las empresas formales, ya que, según estimados, la diferencia de costos entre empleos formales e informales para los empleadores, es de entre el 20 hasta un 40%. Con una cifra así de grande es entendible por qué algunos empleadores opten por manejar a sus trabajadores en sistemas informales.

En cuanto a la productividad, claro que la capacitación ayuda a aumentar el desempeño y los resultados de los trabajadores, pero hoy es un paliativo para un problema muy grave. Lo que sucede es que tenemos un sistema educativo desactualizado y con profundas fallas. Ahorita estamos viviendo el tema de la Reforma Educativa, pero es una reforma que llega 20 años tarde y que no aborda temas sensibles en la educación, tales como la selección y actualización de materias, formación integral y no sólo de memorización y retención de datos…

¿Y si apostamos por la productividad?

Si no formamos bien a los mexicanos desde el principio, es obvio que no vamos a generar trabajadores productivos, eficaces y comprometidos con los resultados. Invertir en generar un sistema educativo ejemplar toma tiempo y los resultados no se verán a corto plazo, quizá ese sea el principal inhibidor que ha retrasado el avance de la educación en México.

En resumen: mejorar las políticas públicas para que las empresas se inserten en la formalidad, invertir en educación integral y eficaz y hacer que las prestaciones sean atractivas para los trabajadores, es la mejor manera para asegurar que los trabajadores mexicanos aumenten su productividad, opten por la formalidad e incrementen su valor en el mercado.

TIP de Valeria Moy:

Hay instituciones, como la CONSAR, que laboran para que los trabajadores mexicanos puedan sacar provecho de las prestaciones a las cuales tienen derecho. Sin embargo, hay cierto desinterés de la población por informarse de aquellos beneficios que su trabajo diario les brinda. No desaprovechen las bondades que estas instituciones proveen pues son parte de tus derechos como trabajador.

Alejandro Mendoza

Author: Alejandro Mendoza

Estudiante part-time y aprendiz de tiempo completo. Al ser editor web, mientras realizaba sus primeras experiencias periodísticas, adquirió ansiedad crónica y dependencia por las redes sociales. Amante de los libros, la ciudad y la música. Es asistente editorial de Mejores Empleos donde hace entrevistas -a veces prepara el café- y a la vez, aprende sobre México.

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