Salario mínimo: derribando mitos

Entrevista a Graciela Bensusán, profesora investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Xochimilco.

Graciela Bensusan, profesora investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Xochimilco, ha seguido de cerca el tema del salario mínimo (SM). Con una amplia carrera como investigadora y tras su participación en el libro Del salario mínimo al salario digno se ha convertido en una referencia obligada en la materia. Desde su perspectiva, “En México, el SM ni siquiera permite acceder a la canasta básica ¿cómo podemos incentivar a la clase trabajadora a obtener mejores resultados cuando su salario no le permite obtener una vida digna?”.

Mito: México no es productivo

Se ha dicho que mientras nuestro país no suba sus niveles de productividad no se puede subir el SM de manera sustancial. Sin embargo, las mediciones de productividad nacional no toman en cuenta la heterogeneidad estructural y el ritmo desigual de su crecimiento en el sector formal e informal de la economía.  Incluso las ramas más exitosas de la economía vienen al país por los bajos salarios, además de porque existe una fuerza de trabajo muy productiva. Por ejemplo, la industria automotriz mexicana es una de las más competitivas a nivel mundial y las remuneraciones de los trabajadores mexicanos en esa área ya están por debajo de sus homólogos asiáticos, como es el caso de China. De hecho, históricamente el SM ha perdido dos tercios de su poder adquisitivo desde fines de los años 70´s, mientras que la productividad nacional ha registrado crecimientos  desde 1997, Entonces no puede usarse ese argumento como pretexto ¿Por qué mantener la misma política en circunstancias tan distintas a las de los ochenta y noventa? ¿Por qué la Comisión Nacional de Salarios Mínimos lleva más dos años formando comisiones para postergar el incremento real de los SM, como si se buscara una fórmula milagrosa, cuando ésta ya es una estrategia impulsada incluso por organismos internacionales como el FMI y por numerosos países de la región y del mundo para luchar contra la pobreza y la desigualdad? ¿Cuál fue entonces el propósito de reforma para desvincular los incrementos del SM respecto de otras obligaciones?

Mito:  Se perderían empleos

Otro argumento común para no subir el SM es que, si aumentamos los salarios las empresas tendrían que recortar personal para sobrevivir. Hay estudios que muestran que esto no es así, comparando qué sucede en localidades donde el SM se incrementó (al unificarse el SM) con otras donde no. Entendamos que si una empresa subsiste a base de pésimos salarios no es una empresa valiosa para el país. Es cierto que las micro y pequeñas empresas tienen bajos niveles de productividad pero su problema no son los salarios. Al contrario, los bajos salarios son un incentivo para no aumentar la productividad. Otro problema es que no tienen acceso a créditos y no hay una política industrial que fomente la integración de cadenas productivas y apoyen de manera integral a las empresas formales. En suma, no hay una estrategia clara de desarrollo que ayude a las MiPyMES (que son las mayores generadoras de empleo en el país) a volverse proveedoras de las grandes empresas exportadoras para competir de manera equitativa. El resultado de todo ello es que la única estrategia de atracción de inversiones y de crecimiento en México es a través de mano de obra barata y eso ha aumentado la pobreza y la desigualdad económica de nuestro país.

Mito: Pocos trabajadores se beneficiarían de un aumento al salario mínimo

Debido a los altos niveles de informalidad y al número de afiliados al seguro social, se ha dicho que aumentar el SM no repercutiría en un amplio sector de la población laboralmente activa. Esto tampoco es cierto porque los incrementos del SM afectan a toda la estructura salarial e incluso a los que trabajan en la informalidad. Hoy hay más de 50 millones de mexicanos en situación de pobreza, resultado de un mercado laboral deficiente que genera pobreza debido a los bajos salarios.  Aunado a ello, hay 7 millones de mexicanos que perciben solo un SM, a la par que los reducidos porcentajes de incrementos anuales tienden a imponerse en las negociaciones de los salarios contractuales. Con estas cifras podemos comprender que un SM capaz de satisfacer las necesidades de los trabajadores y sus familias, como lo exige el artículo 123 constitucional, impulsaría el consumo interno, la productividad y la estabilidad laboral de millones de trabajadores, significaría apostar por un México capaz de competir a través de alto valor agregado y donde los empleados se sientan reconocidos y se comprometan a mejorar sus niveles de productividad.

Alejandro Mendoza

Author: Alejandro Mendoza

Estudiante part-time y aprendiz de tiempo completo. Al ser editor web, mientras realizaba sus primeras experiencias periodísticas, adquirió ansiedad crónica y dependencia por las redes sociales. Amante de los libros, la ciudad y la música. Es asistente editorial de Mejores Empleos donde hace entrevistas -a veces prepara el café- y a la vez, aprende sobre México.

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