Helguera, un monero serio

Cada mañana, al hojear los periódicos, los cartones políticos se roban las miradas de los lectores por eso es fácil comprender porque los moneros se perfilan como seres astutos e interesantes, sus ocurrencias, mensajes, trazos y parodias son obra del ingenio, la preparación y el talento. Para entender esta labor, quisimos platicar en Mejores Empleos con Antonio Helguera, uno de los cartoneros más populares del país.

Una elección de vida

Me gustaba dibujar desde niño, aunque no pensaba que podía hacer de eso un oficio. Ya estando en la preparatoria, la presión familiar me obligó a elegir un trabajo y elegí ser abogado. La verdad lo decidí porque en ese tiempo había leído las novelas de Perry Mason, cuya colección de libros tenía mi mamá. Hice el examen de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y cuando fui a inscribirme a la Facultad de Derecho, el solo ambiente me repelió. Supe que eso no era para mí.

En esos días, mi actual colega de La Jornada, Rocha, me rescató. Ingresé a trabajar al taller de grabado que tenía junto con Sergio Arau, anterior vocalista de Botellita de Jerez. En esos mismos días conocí a Ahumada, Magú, al Fisgón entre otros. Por aquel entonces, el Fisgón impartía un taller de caricatura al cual asistí y fue “mi perdición”. Me dieron trabajo en el diario El Día cuando fui a pedirlo. Una de mis máximas aspiraciones era trabajar en La Jornada y logré hacerlo a los 19 años.

Para hacer caricatura, no se necesita saber dibujar

Te puedo decir que el trabajo de monero es monótono, la mayor parte del tiempo estás frente al restirador. Antes de eso empiezas la mañana leyendo los periódicos, informándote y demás, eso es fundamental. Si corres con suerte, las ideas llegan mientras estás leyendo, pero eso es muy raro. Tienes que dedicar muchas horas a pensar lo que vas a hacer, esa es la parte más difícil de la caricatura: tener claro que vas a decir, para después convertirlo en humor.

 

“En la caricatura, el dibujo es lo de menos. Puedes ser un dibujante súper detallista o hacer tu trabajo de manera bizarra, eso es lo de menos, lo importante está en lo que dices”.

 

Un oficio difícil de elegir

Ser monero o cartonista es un oficio muy padre, sin embargo, los jóvenes que quieren dedicarse a esto deben de entender que realizarlo es complicado. Primero, no hay escuelas que te formen, por lo que uno mismo debe asumir la responsabilidad de su propia formación, lo cual implica muchísima disciplina y segundo, porque no hay trabajo; los periódicos impresos, espacios naturales de los caricaturistas, están desapareciendo, y los que aún persisten cuentan con una planta de 50 reporteros y cuándo mucho, tres cartoneros que a veces están sujetos a censura, no les publican o de plano, les dictan las ideas de sus cartones.

“Si un caricaturista no tiene nada que decir, no sirve como tal. Lo importante está en las ideas que transmite a través de su trabajo. Eso no hay quien te lo enseñe, tiene que ver con tu preparación, tus lecturas, estar siempre al pendiente de lo que sucede a tu alrededor, etcétera”.

Alejandro Mendoza

Author: Alejandro Mendoza

Estudiante part-time y aprendiz de tiempo completo. Al ser editor web, mientras realizaba sus primeras experiencias periodísticas, adquirió ansiedad crónica y dependencia por las redes sociales. Amante de los libros, la ciudad y la música. Es asistente editorial de Mejores Empleos donde hace entrevistas -a veces prepara el café- y a la vez, aprende sobre México.

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