José Mujica

Rafael Martínez de la Borbolla  

@rafaborbolla

En marzo pasado concluyó el gobierno de José Mujica de la Presidencia de Uruguay. Con un pasado de militancia en organizaciones guerrilleras, detenido en múltiples ocasiones y encarcelado por más de una década en condiciones de tortura y aislamiento, Mujica es representante de una generación que, como él mismo ha señalado, intentó cambiar el mundo y fue avasallada por los gobiernos dictatoriales y represores con los que se enfrentaba. Sin embargo, el tránsito del actual mandatario de la clandestinidad al ejercicio de cargos públicos parece no haber trastocado los pilares de un ideario político que se basa, fundamentalmente, en la búsqueda de justicia social, la verdad histórica y democracia.

 

Mujica resulta paradigmático en la medida en que presenta como falso dilema la pretendida tensión entre la ética y la política en lo que se refiere al ejercicio del poder. El recato y la modestia en el modo de vida del mandatario, su renuncia a enriquecerse a costa del cargo que detenta y la revalorización que hace desde el discurso político respecto de valores éticos fundamentales como la honestidad y la transparencia, han sido proyectados en forma inequívoca en cada una de las acciones de su gobierno y ello ha contribuido a desmitificar el poder político en la que es considerada por muchos como la democracia más avanzada de América Latina.

 

Hombre de ideas claras: “pienso que los pobres de África no son de África, son de la humanidad y los gurises [niños] que están desparramados por ahí también. El mundo rico y las clases más acomodadas, pasan al lado del dolor y no lo quieren ver. Yo creo que los pobres del mundo son del mundo entero, frente a esos problemas tenemos responsabilidad entera”, cuestiona.

 

Corresponderá al próximo gobierno, así como a los sectores lúcidos y comprometidos de la sociedad uruguaya, apuntalar los cambios políticos, sociales y económicos emprendidos durante la presidencia de Mujica y ayudar, así, a consolidar un proceso de renovación institucional que, más allá de sus fallas, reviste aspectos valiosos e imprescindibles para el pleno desarrollo de la región.

Rafael Martínez

Author: Rafael Martínez

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