El trabajo de embalsamador de cuerpos, conócelo…

Cuando un(a) joven se pregunta a qué puede dedicarse o se decide a buscar su primer empleo, generalmente piensa en ocupaciones relacionadas con lo que ha estudiado; y si no cuenta con preparación profesional, se plantea adoptar los oficios más comunes. Muy rara vez piensa en ganarse la vida trabajando con difuntos.

A pesar de que las funerarias tienen una enorme clientela cautiva (todos moriremos algún día), pensar en trabajar realizando la importante tarea de embalsamar cuerpos, puede hacer palidecer aún más a los valientes. Conozcamos la experiencia de Mario Alberto Franco, quien es todo un experto en la materia.

Con una gran sonrisa y un físico muy ejercitado, como resultado de dos horas de pesa en el gimnasio, Mario nos recibe para platicarnos cómo es su trabajo de embalsamador de cuerpos:

Mario – Llevo 26 años en este negocio. Toda mi familia se dedica a esto; yo lo aprendí por mi mamá desde chico. Me gusta mi trabajo. Me gusta servir a la gente y aliviarles el dolor. Me toca hacer el embalsamiento, arreglarlos, vestirlos y entonces los familiares al ver a su difunto ya no lo ven muerto, lo ven dormido. Eso hace que las personas que solicitaron mi servicio queden muy agradecidas.

ME – ¿Qué es lo que menos te gusta de tu trabajo? ¿No sientes solo al estar todos los días trabajando con cadáveres?

Mario – Lo que menos me gusta es que en este trabajo no hay horarios. Podemos trabajar las 24 horas, días festivos, fin de año… a todas horas se requieren estos servicios; pero más que miedo, algunos cadáveres me producen algo de asco sólo en los casos cuando ya existe putrefacción. De personas normales no siento ningún asco.

ME – ¿Cómo evitas los riesgos a la salud cuando recibes cuerpos en estado de descomposición o que hayan fallecido por enfermedades infecto-contagiosas?

Mario – Si trabajas en estos, debes protegerte de todos los cadáveres;  tienes que usar guantes, bata y en caso de descomposición, utilizar una mascarilla o cubre-boca y un traje de papel desechable; pero en este caso, el contacto con muertos no es tan riesgoso como cuando una persona está enferma y el virus está latente que puede contagiar a cualquiera que se acerque.

En cambio, si tratas con cadáveres, es diferente, porque cuando la temperatura del cuerpo baja se mueren los virus. Aparte se les inyecta un líquido que mata todo. Es muy difícil que te contagies.

ME – Platícanos cuál es el proceso que sigues en este trabajo, desde la recepción del cuerpo hasta que es colocado en las salas del velatorio.

Mario – El procedimiento es: se desnuda el cuerpo, se hace una inyección por la arteria femoral, se le inyectan dos o tres líquidos de solución conservadora y desinfectante; posteriormente se hace una incisión en el abdomen y se introduce un troquer, que es un tubo como de un metro de largo, y se extraen los gases y los líquidos que tiene el cuerpo en el tórax y en el abdomen. Eso es el embalsamiento. Posteriormente se baña el cuerpo, se limpia, se taponea, se limpian las fosas nasales, la boca; se viste, se maquilla y se peina.

ME – ¿Cómo consiguen vestir un cuerpo que ya está en rigor mortis?, ¿cómo logran colocarlo en la posición adecuada para su caja?

Mario – Sólo hay que flexionar sus brazos, sus piernas o su cabeza; si la tiene de lado, enderezarla. A veces, si la persona está muy rígida, pues tienes que hacerle con fuerza, la mueves para un lado y para el otro, igual le levantas los brazos y se quita el rigor mortis, porque es únicamente de las articulaciones, no es de la piel ni de los músculos. Cuando fallece la persona y la tocas, sientes que está aguadito, pero le quieres levantar los brazos y ya no puedes porque las articulaciones están duras, entonces las mueves, las flexionas, se le quita y ya lo puedes vestir.

ME – ¿Este oficio es bien pagado? Las personas que trabajan contigo ¿cuánto ganan?

Mario – No, no es un trabajo bien pagado. Lo que importa es la cantidad, cuántos cuerpos embalsames. Mis trabajadores ganan aproximadamente $4,000 pesos mensuales, más comisión por cada cuerpo que embalsamen. Es muy diferente a los dueños de funerarias, porque ellos pueden cobrar mil, dos mil o hasta tres mil más por un embalsamiento, pues la funeraria trata directamente con el doliente y obvio, ellos se llevan un dinero extra.

ME – ¿Cuál es el perfil que debe cubrir una persona para dedicarse a esto?

Mario – (Mario ríe) ¡Tener valor! y que no le dé asco, porque regularmente es eso. La gente entra y dice: “¡qué asco! o simplemente no se atreven a entrar.

ME – ¿Cuáles han sido los principales logros que has tenido en esta actividad?

Mario – Tengo tiempo para estar con mi familia, para ir al gimnasio; vivo en buen lugar, en buena zona. También el haber levantado un negocio con el que me he realizado económica y profesionalmente. Al principio fue más matado, andaba desvelado y no me alcanzaba el tiempo para nada, pues yo lo hacía todo; pero ahora sí, ya tengo tiempo.

ME – Mario, tú tienes un trabajo verdaderamente extraño, difícil. ¿Qué recomiendas a las personas para salir adelante, no importa si es embalsamando cuerpos o en otra actividad que pudiera ser poco atractiva?

Mario – Diría que todo éxito cuesta; entonces, si de verdad quieres realizarte en algo, debes estar dispuesto a dejar cosas que te agradan: a veces es el tiempo con tu familia, a lo mejor una reunión o el despertare tarde. Vas a tener que sacrificar todo eso para poder realizar lo que quieres y alcanzar al éxito que buscas.

ME – ¿En qué fechas tienes más trabajo?

Mario – Enero y febrero, por el frío muere mucha gente grande. La soledad puede ser una causa, esas fechas la gente se deprime, se enferma y muere; también hay muchas defunciones por los juegos pirotécnicos y muchas más porque algunos manejan en estado de ebriedad.

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Author: Mejores Empleos

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