¡Héroes desconocidos en el aeropuerto!

El equipo de Manejo y Control de Fauna del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México junto con sus halcones entrenados asegura que la fauna existente alrededor del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) no genere problemas con la operación de los aviones.

Marco Antonio Muciño, Auxiliar cetrero y el Biólogo Roberto García Aguilera, Coordinador Técnico del Servicio de Manejo de Control de Fauna del AICM, se encargan de registrar, dispersar y/o desalojar a la fauna presente en las pistas, rodajes y áreas verdes aledañas.

Con ayuda de las aves

El auxiliar cetrero se dedica a entrenar aves de presa, para ser más precisos halcones; que dispersan a las aves que frecuentan las áreas aledañas y operativas (pistas y rodajes). Ellas mismas saben que el halcón es un depredador, entonces ¡le huyen! y mantienen segura el área para despegues o aterrizajes. En total son 14 los halcones que tenemos preparados. Son aves rapaces que tienen que cazar y alimentarse, todos ellos mantienen un peso estricto para controlarlos y así realicen sus funciones de forma correcta. Así, toda ave que nosotros capturamos en red o trampas de túnel se libera en sitios alejados del aeropuerto que mantienen condiciones ecológicas adecuadas para su subsistencia.

¿Qué riesgo que puede generar un ave?

Depende del tamaño, frecuencia de registro y conducta del ave. Por ejemplo, una golondrina pesa diez gramos, por lo regular no es amenaza. Pero un zopilote puede representar lo equivalente a ¡diez toneladas en un choque con un avión! A nosotros nos reportan cuando hay impacto de aves y otras personas inspeccionan y determinan si hubo daño en turbinas o en algún otro sitio de la aeronave.

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¿Cómo se lleva a cabo este trabajo?

Se hacen recorridos tanto en las pistas como en las áreas perimetrales al aeropuerto en los que por medio de observaciones hechas con binoculares y equipo especializado, se registran a todos y cada uno de los organismos avistados. Posteriormente se realiza otro recorrido en el que se ejecutan las medidas para la mitigación de riesgos. En algunos casos se llevan perros de acoso, los cuales están entrenados para que hagan búsqueda y dispersión de la fauna que se puede llegar a esconder entre la vegetación o la infraestructura.

Del gusto por una labor profesional

Roberto García estudió la Licenciatura en Biología y cuenta con un diplomado en Planeación Aeroportuaria enfocado en la elaboración de Planes Maestros de Desarrollo. Es el encargado de la Coordinación Técnica del Servicio de Manejo de Control de Fauna del AICM. “Yo creo que más que habilidad para la profesión, en mí, es un gusto. Me fascina todo lo que representa la fauna y su importancia, y es precisamente la ética profesional la que me estimula a no perjudicarla, al contrario, poder hacer algo al respecto que evite los accidentes y que, de forma conjunta, ayude a conservarla”, menciona.

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Author: Mejores Empleos

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