¿Cómo vivimos el éxito las mujeres?

¿El éxito es lo mismo para un hombre y para una mujer? Lee cómo viven el éxito las mujeres

La palabra éxito es común en nuestras conversaciones cotidianas: “Te deseo éxito”, “Que tengas éxito”, “Es muy importante buscar el éxito”. Tener éxito parece que se ha vuelto una de nuestras prioridades, buscarlo es nuestro reto y nuestra obligación.

Tener éxito es haber realizado la tarea asignada, es haber llegado a la meta, es haber cumplido con lo prometido, con el compromiso que nos propusimos; pero para nosotras las mujeres se ha vuelto una tarea titánica.

Tenemos siglos viviendo con los roles que se nos han asignado por nuestro género: llevar la casa, cuidar a los hijos y romper con ese estereotipo ha sido la misión de las últimas décadas.

Antiguamente tener éxito no era algo que la mujer contemplara como parte de sus objetivos, su labor se limitaba a la pareja, a la procreación, cuidado y educación de los hijos; a tener la casa impecable y ser extraordinaria anfitriona, buena cocinera o por lo menos tener dos o tres platillos muy bien aprendidos para impresionar.

Esto no era considerado como un trabajo o como algo que pudiera ser calificado como exitoso, era más bien una obligación, parte de lo que las mujeres tenían que hacer por su género.

Con el paso de los años. Las mujeres hemos ido ganando terreno en el campo laboral y con eso llegó a nosotras la meta del éxito. La palabra ahora forma parte de nuestras necesidades y, si bien estábamos medianamente satisfechas con lo que hacíamos, ahora la exigencia es tal que las encuestas nos hablan de un altísimo porcentaje de mujeres infelices.

El éxito se ha vuelto como zanahoria atada a un palo en la cabeza de un caballo, lo vemos todo el tiempo, pero nunca sentimos alcanzarlo.

Nosotras, queridas amigas, nos hemos olvidado de algo fundamental: disfrutar el camino, hacer pequeños altos y festejar nuestros logros. Cada día escuchamos comentarios sobre más mujeres alcanzando importantes puestos políticos, académicos y empresariales. Sabemos de doctoras, abogadas, secretarias, enfermeras, directoras de cámaras, productoras, editoras, amas de casa y una infinidad de mujeres con diferentes profesionales que todos los días se levantan, hacen sus labores (muchas visten niños y dan de desayunar) y corren a sus trabajos donde están dando extraordinarios resultados.

En estas fechas estarán preparando fiestas y reuniones con altos directivos, al mismo tiempo que disfraces de pastores, borregos, estrellas y diablitos. Puestos en la kermés y cenas con sus amigas; porque eso sí, saben hacer amigas y conservarlas. Estoy convencida que la zanahoria la hemos alcanzado muchas, muchísimas veces, pero no nos damos cuenta, no hacemos un alto en el camino para disfrutarla y, cuando volteamos, ya está otra que alcanzar.

Te invito a hacer un alto y ver el año que termina: ¿Qué tantas cosas lograste? ¿Cuántos amaneceres viste? ¿A cuántas amigas abrazaste? ¿Cuántas personas consolaste? ¿Qué tan generosa fuiste? ¿Cuántos disfraces hiciste? ¿Cuántas veces besaste? ¿Qué tanto amaste? ¿Cuántas veces te felicitaste por un trabajo bien hecho? ¿Cuántas por un esfuerzo alcanzado? ¿Por otra vuelta al sol?

Para mí ser mujer ya es todo un éxito.

*Artículo publicado originalmente en diciembre del 2011

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