El camino hacia la equidad: retos y oportunidades

La brecha de género en México es uno de los temas pendientes en materia laboral en nuestro País.

La brecha de género en México es uno de los temas pendientes en materia laboral en nuestro País. De acuerdo al informe “Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: avance global sobre las tendencias del empleo femenino 2018”, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mexicanas trabajadoras ganan un 20 por ciento menos que los hombres, tienen mayores niveles de desempleo y representan menos de la tercera parte de los cargos directivos en empresas de todo el mundo.

Dicho estudio también revela que el 70% de las trabajadoras se concentra en el sector terciario de la economía (comercio y servicios), en donde la tasa de informalidad es más alta y carecen de derechos laborales.

ONU Mujeres, al respecto, presentó en 2016 un proyecto llamado “Principios para el empoderamiento de las mujeres en empresas”. Bajo el lema “Por un planeta 50-50: demos paso para la igualdad de mujeres”, pretende que la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres y las niñas estén como prioridad en la agenda de 2030.

Y no solo se trata de un compromiso social, sino también de modelo de negocio. Por eso, diversas empresas cuentan con planes elaborados para realizar la inclusión de género entre sus colaboradores y de este modo alcanzar el objetivo. Apostar por la equidad de género puede agregar hasta 12 billones de dólares al crecimiento mundial, de acuerdo al McKinsey Global Institute (MGI).

Ivonne Vargas, especialista en temas de educación, desarrollo laboral y gestión, recomienda a las empresas “contar con un mapa de la organización y ver cómo está la participación de las mujeres en roles que tienen una mejor retribución económica”.

La desigualdad, sostiene Vargas, comienza con el hecho de que ocupaciones, carreras y roles con mejores salidas salariales no siempre son desempeñadas por mujeres.

“A cierto nivel empresarial, que no está exento de estereotipos, todavía se piensa que el hombre debe de ganar más porque es el proveedor del hogar o porque es mejor negociador”.

Si afirman -el sector industrial de este País- que las mujeres no saben cómo negociar su remuneración o expresar su liderazgo, dice Vargas, entonces por qué no trabajar en algunos de estos aspectos al interior de las empresas. “¿Cómo?”, le preguntamos a Vargas. “Impulsando la figura de hombres y mujeres mentores/patrocinadores para ambos sexos”, nos respondió.

Por Brenda Martínez Lunar

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