El desarrollo como inversión

El desarrollo debe ser valorado y gestionado cuidadosamente, no sólo por medio de beneficios e incentivos, sino por medio de una estrategia integral. ¿Lo sabías?

Por Jennifer Amozorrutia, Great Place To Work México

 

Más que un simple recurso, el talento humano representa un valor incalculable pues conforma el capital intelectual de la organización. Como tal, éste debe ser valorado y gestionado cuidadosamente, no sólo por medio de beneficios e incentivos, sino por medio de una estrategia integral de desarrollo que tiene el potencial de propiciar una mayor productividad y satisfacción a todos los niveles. Entre las principales herramientas de desarrollo pueden encontrarse:

La capacitación, donde es clave implementar de manera previa un Diagnóstico de Necesidades de Capacitación a través de entrevistas por competencias, sondeos, assessment centers u otro tipo de evaluaciones. Así, se ubica al colaborador en relación al perfil requerido y se identifican las competencias (técnicas o culturales) que éste necesita desarrollar.

Evaluación del desempeño, que resulta una herramienta poderosa no por el propio instrumento de medición, sino por la retroalimentación dada al colaborador posteriormente pues aquí se le reconocen sus fortalezas, se le aclara lo que se espera de su trabajo, cuáles son sus áreas de oportunidad y cómo puede mejorar su desempeño. Este instrumento puede ligarse al cumplimiento de objetivos con ascensos, incentivos y aumento salarial, lo  que tiene un impacto en la satisfacción laboral, así como en la percepción del cumplimiento del contrato psicológico en el colaborador.

Diseño e implantación de planes de carrera y sucesión, el acceso que los colaboradores puedan tener a otros puestos de manera horizontal, resulta una buena opción de aprendizaje para los colaboradores en cuanto a mayor conocimiento de la operación y manejo de la organización. Por otro lado, la movilidad vertical se considera además, una oportunidad de aprovechamiento del capital intelectual interno.

Actualmente la “guerra de talento” se ha vuelto cada vez más riesgosa lo que obliga a las organizaciones a ser aún más competitivas en el mercado. Desarrollar el talento resulta altamente estratégico para cumplir o exceder los objetivos de la organización.

*Artículo publicado originalmente en marzo del 2015

 

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