Inclusión laboral, de espacios accesibles a espacios integrales

¿Cómo influye la arquitectura en la creación de espacios incluyentes? Taide Buenfil nos lo explica...

Entrevista a Taide Buenfil, coordinadora de la Maestría en Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac

Taide Buenfil, coordinadora de la Maestría en Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac, es una mujer que se ha distinguido por su talento y vocación en materia de inclusión laboral. De sonrisa contagiosa y personalidad alegre, Taide asegura que se abre paso a la inclusión laboral “cuando las organizaciones dejan de centrarse en aquello que las personas no pueden hacer y valoran lo que sí pueden hacer; independientemente de si hay o no una discapacidad de por medio”.

El entorno, el principal inhibidor de la inclusión laboral

Imagina que tienes a dos personas ideales para cubrir una vacante: tienen el perfil correcto, las competencias deseadas por la empresa, la experiencia necesaria y la capacidad para desempeñar eficientemente dicha vacante. Sin embargo, el día de la entrevista una de esas dos personas no pudo llegar a la entrevista porque no hay transporte de su casa al centro de trabajo ¿eso es una competencia justa? Claro que no.

Lo mismo sucede con las personas con discapacidad (PCD), pues los entornos no están hechos para que puedan desplazarse de manera libre o segura por la ciudad, ya ni hablemos de los centros de trabajo. Es aquí donde se merma el desarrollo laboral de las PCD, pues en muchas ocasiones ni siquiera pueden participar en un proceso de selección como tal, debido a que no hay un entorno que les permita transitar de manera independiente.

Lo que excluye, es la falta de sentido común

Debemos trabajar en adecuar los espacios para que todas las personas (con o sin discapacidad) puedan convivir de manera eficiente; pues hay que recordar que la discapacidad está marcada por el entorno no por la persona. Entonces, si las empresas cuentan con rampas de acceso, entradas amplias y pasillos anchos, le están dando acceso no sólo a PCD motriz, sino a todas las personas.

Y es en este punto donde las empresas también se equivocan al abrir vacantes para las PCD; ya que tratan de empatar los puestos laborales con las discapacidades y no con las habilidades. Un ejemplo es el que aplican algunos call centers, en donde buscan PCD motriz para llenar sus puestos, pero en ocasiones no se preguntan si cumplen con habilidades como: comunicación, escucha activa, uso de software especializado… ¿Por qué no contratar a una PCD visual? Haciendo las adecuaciones correctas, podría cubrir esa vacante sin problemas.

Al final de cuentas, no se trata de llenar cuotas o ser lindos con las PCD, se trata de buscar el bien común. Todos somos susceptibles a accidentes, envejecimiento o enfermedades; si logramos el equilibrio en materia de inclusión laboral, habremos abierto puertas para todos.

TIP de Taide Buenfil:

En muchas ocasiones, personal de Recursos Humanos niega vacantes a PCD debido a las barreras arquitectónicas de la empresa. Esto es un error, pues además de que no valoran las capacidades de la persona, con esas decisiones retrasan la creación de espacios accesibles. Buscar solución a las barreras estructurales en los centros de trabajo es el primer paso para construir espacios integrales, después de todo, pueden estarle cerrando la puerta al mejor candidato disponible.

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