¡Jefe, no lo hagas!

En un trabajo nos encontramos con diferentes circunstancias que pueden hacer que disfrutemos más o menos nuestro trayecto por alguna empresa, pero sin duda en muchas ocasiones el descontento se debe a malas prácticas de los jefes.

Los especialistas coinciden en que se debe a un mal liderazgo. En la totalidad de los casos que ha registrado en diferentes empresas Mabel Rodríguez, especialista en Recursos Humanos (RRHH), cuenta que no los identifican hasta que el colaborador entrega su renuncia.


“De las malas prácticas de los jefes nos enteramos en las renuncias”


Mabel Rodríguez, especialista en RRHH.

La razón de que llegue hasta ese extremo es el estrés que se va acumulando en los empleados, explica Dunia Pintado, Presidenta de Voz Pro Salud Mental. Las actitudes del jefe comienzan a impactar en la salud mental de su equipo.

Rodríguez también señala que los motivos más frecuentes por los cuales renuncian los profesionistas son:

  • No dan una inducción y/o capacitación adecuada
  • Falta de reconocimiento por su trabajo
  • Poca apertura de comunicación
  • Entorno laboral negativo

La mayoría de esos motivos son consecuencia de actitudes u omisiones de los jefes. Ambas especialistas nos enumeran el tipo de perfiles que provocarán un ¡Jefe, no lo hagas!

  1. El demandante: aquellos que tienen altos grados de exigencia y crean sobrecarga de trabajo en los empleados o el equipo completo.
  2. El protagonista: es un superior que toma el crédito de todos los buenos resultados que logran sus subordinados, nunca se hace responsable de los resultados negativos.
  3. El crítico no constructivo: cuando da feedback solo se fija en lo negativo, no ayuda a que crezcan profesional y no muestra apertura para que den su opinión.

Las malas prácticas, aunado a los problemas del día a día, podrían ser los pequeños detonadores para una depresión, esta enfermedad se refleja en distracción de los colaboradores, ausentismo y somatización.


“La somatización es la luz roja de la depresión”


Dunia Pintado, Presidenta de Voz Pro Salud Mental

Los efectos se pueden medir por parte del departamento de RRHH o por los jefes, porque todo se refleja en los resultados y cambio de actitud por parte de los colaboradores. Sin olvidar que, por lo menos, un 8% de la población, a nivel nacional, en su etapa adulta padecerá depresión.

Las relaciones de trabajo también son de dos

No podemos dejar toda la responsabilidad de un solo lado, se debe también hablar de lo que necesitamos, ya que no existen las relaciones tóxicas, existe el no saber lo que queremos y en consecuencia no expresarlo.

La presidenta de Voz Pro Salud Mental menciona que parte de la responsabilidad también recae en el colaborador, quien no toma acciones para detener este tipo de comportamiento por parte de sus superiores.


“Es respetable una renuncia pero después de haberle hecho frente al problema”


Dunia Pintado, Presidenta de Voz Pro Salud Mental

Parte de la madurez es aprender a enfrentar estas situaciones, las podemos encontrar en cualquier lugar a los largo de la vida, desde que estudias hasta que te desarrollas profesionalmente, y debemos hallar la forma de enfrentarlas. La primera opción no debería de ser huir, por medio de una renuncia, lo importante es que cada decisión sea para mejorar tu entorno.

Las sugerencias que da nuestras especialistas:

  • Habla con tu jefe: deja claro qué es lo que no te gusta y trata de conseguir un cambio de actitud, se recomienda siempre hablar con argumentos claros y puntuales. Si tiene estas prácticas con el resto del equipo procura incluirlos.
  • Busca un contacto dentro de la empresa: Si después de hablar con él la situación no mejora, acércate a alguien de RRHH u otro superior que esté en el mismo rango o mayor, para que tomen medidas al respecto, o si consideras que es viable, solicita un cambio dentro de la empresa.
  • Piensa en tu felicidad: si después de intentar los diferentes caminos, no lograste que el entorno o la situación cambiará, sí debería evaluar un cambio laboral.

En nuestro país, 9 de cada 10 colaboradores renuncian, son muy raros los casos que alzan la mano para expresar las inquietudes o inconformidades, los que sí toman medidas no tienen el éxito garantizado, debido a que, como menciona Rodríguez, no tenemos una cultura de feedback.

Por Pamela Rendón Echeverría

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