Cómo prepararnos para el futuro del trabajo

Cómo prepararnos para el futuro del trabajo

¿Un robot te quitará el trabajo? La automatización creará 21 millones de nuevos roles a nivel mundial, aunque -en el proceso- eliminará 19 millones de puestos de trabajo. No obstante, “a pesar de los sombríos titulares sobre la pérdida de empleos a manos de la tecnología, la mayoría de los empleos no serán reemplazados por robots (al menos no del todo): sólo 5% de las ocupaciones tienen el potencial de ser completamente automatizadas”, escribe la autora de este texto. Y pone el énfasis en un tema que está escapando de la discusión pública: las nuevas habilidades que tendremos que aprender para adaptarnos al cambio provocado por la disrupción tecnológica. Acompáñanos a este viaje al futuro.

Por Leticia Gasca
CEO de Skills Agility Lab, una escuela
de habilidades para el siglo XXI

 

En la comunidad de desarrolladores de Inteligencia Artificial (AI, por sus siglas en inglés) se suelen
hacer retos en los que los algoritmos compiten contra humanos. Seguramente escuchaste acerca de algunas de las competencias más famosas, aquellas en las que la tecnología venció a los campeones mundiales de Ajedrez y Go.
Los retos de AI contra humanos se pusieron más
interesantes cuando los algoritmos empezaron a desempeñar tareas laborales, pues nos ayudan a entender potenciales escenarios del futuro del trabajo.

En 2016, la startup LawGeex creó un algoritmo que revisa contratos usando AI, como si fuera un abogado. Tras un par de años de entrenamiento la empresa puso a competir el algoritmo contra 20 de los mejores abogados corporativos en Estados Unidos. El grupo incluía socios de firmas globales como Goldman Sachs, Cisco y Alston & Bird.

La tarea consistía en revisar los riesgos en cinco acuerdos de no divulgación (NDA, por su siglas en inglés). ¿Quién logró mayor precisión y quién logró mejor tiempo?
La AI coincidió con el abogado de mayor rendimiento en cuanto a precisión, ambos lograron el 94%. En conjunto, los abogados lograron un promedio del 85%, con el peor desempeño registrado de 67%.
En lo que respecta a la velocidad, los abogados en promedio tardaron 92 minutos en revisar los cinco contratos, mientras que la AI tardó sólo 26 segundos.

¿Esto quiere decir que en el futuro no necesitaremos abogados? No, más bien, el triunfo de LawGeex representa que los abogados dejarán de hacer las tareas más monótonas y repetitivas para enfocarse en trabajo creativo y de análisis. De hecho, la consultora McKinsey estima que sólo 23% del trabajo legal puede ser automatizado.

ECONOMÍA BASADA EN COMPETENCIAS

Un conjunto emergente de herramientas digitales está ingresando a la fuerza laboral en la actualidad, reemplazando trabajos, pero también creándolos. Se espera que la automatización creará al menos 21 millones de roles nuevos a nivel mundial (aunque puede eliminar unos 19 millones). Sin embargo, a pesar de los sombríos titulares sobre la pérdida de empleos a manos de la tecnología, la mayoría de los empleos no serán reemplazados por robots (al menos no del todo): solo 5% de las ocupaciones tienen el potencial de ser completamente automatizadas. Entonces, en lugar de perder sus empleos, los trabajadores tendrán que aprender nuevas habilidades para adaptarse a los cambios provocados por la tecnología.

Es decir, a medida que la automatización y la AI asumen las tareas repetitivas y mundanas se crearán nuevos puestos de trabajo y se redefinirán los roles existentes. El desafío es cómo la fuerza laboral gestiona la transición.

 

HABILIDADES PARA EL SIGLO XXI

Según el Informe sobre el futuro del empleo del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), más de un tercio de las habilidades requeridas para 2020 aún no se consideran cruciales en los empleos actuales.
Las habilidades técnicas limitadas, como la programación, que se valoraron al inicio de la revolución digital, comenzarán a ser irrelevantes a medida que las máquinas las realicen con mayor velocidad y eficiencia. Por otro lado, las habilidades asociadas con el pensamiento crítico y sistémico, la creatividad y la comunicación tendrán una mayor demanda en todas las industrias.

En su libro La Cuarta Revolución Industrial, el profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del WEF, explica que este periodo marcará un cambio significativo en la forma en que hacemos negocios. Tecnologías como el aprendizaje automático y el análisis de datos a gran escala permiten hacer más eficientes procesos comerciales y de producción.

A este escenario hay que sumar que la expectativa de vida se incrementó dramáticamente. Lynda Gratton y Andrew Scott, académicos de London Business School, aseguran en su libro The 100 Year Life que los niños que nacen hoy en países desarrollados tienen una esperanza de vida mayor a 100 años.
¿Qué implica esto? Desde un punto de vista financiero, que esos niños no podrán jubilarse a los 65 si van a vivir hasta los 100.

Las empresas que no comiencen a prepararse ahora no sólo se arriesgan a quedarse atrás, sino que también pierden la oportunidad de influir en el futuro.

Las innovaciones en inteligencia artificial, biotecnología, robótica y otras tecnologías emergentes van a redefinir lo que significa ser humanos y cómo nos relacionamos entre nosotros y con el planeta. Por eso debemos reconocer y gestionar los posibles impactos negativos que puede tener la Cuarta Revolución Industrial, especialmente en las áreas de ciberseguridad, empleo, privacidad y confianza.

Este esfuerzo requiere que gobiernos, organizaciones internacionales, organizaciones empresariales, el mundo académico y la sociedad civil trabajemos en equipo para que las poderosas tecnologías de nuestra época promuevan la prosperidad para las generaciones presentes y futuras.

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