Crisis económica por COVID-19 en el sector informal

Por Tania Espinosa, Coordinadora de Wiego en la CDMX

En la Ciudad de México, 3.06 millones de personas integran el sector informal, de acuerdo al INEGI, el cual se caracteriza por ser micronegocios no registrados ante la autoridad tributaria.

En este sector se encuentran una diversidad de ocupaciones, es decir, no se limita a quienes realizan el comercio en el espacio público sino que también comprende a grupos como son: los aseadores de calzado, vendedores de publicaciones y revistas atrasadas, artesanos, vendedores ambulantes de café, los músicos de Garibaldi, los fotógrafos de sociales, entre varios más.

La crisis de salud pública que se vive por el COVID-19 en el mundo, se ha convertido en una crisis económica global, el sector informal lo resiente con mayor fuerza, esto debido a:

  • Las medidas de aislamiento social pueden ser atendidas por personas trabajadoras de clase media o de clase alta, pero en el caso de aquellos que componen el sector informal, no. Esto se debe a que sus ingresos dependen de trabajar en el espacio público y de la afluencia de gente.
  • La necesidad de tener ingresos de subsistencia trae como consecuencia que mientras parte de la sociedad está aislada, este grupo de población se mantengan sin aislarse, buscando ganar algo de dinero. Es decir, aislarse significa para ellos acrecentar su nivel de pobreza. 
  • El no poderse aislar debido a la necesidad del ingreso, trae como consecuencia que estén más expuestos al contagio. Aquí se tiene que considerar que casi la totalidad del sector informal no tiene seguridad social.

En la Ciudad de México, se han anunciado ya apoyos para algunos grupos de personas trabajadoras en empleo informal, como las transferencias de recurso a las trabajadoras sexuales o  las personas artesanas indígenas, así como microcréditos para microempresas.

Estos apoyos son insuficientes, porque  la mayor parte del sector informal se queda fuera. Un ejemplo es que las personas trabajadoras no asalariadas, no pueden aplicar a estos apoyos. Así les fue comunicado a los organilleros que se manifestaron hace un par de semanas en el Centro Histórico.

En Wiego consideramos que la solución es una renta básica universal, que les permita a las personas trabajadoras del sector informal aislarse también. Sin embargo, si se prefiriera implementar una renta básica focalizada (como se está haciendo en Sudáfrica y en India), hay forma de rastrear los registros de varios de los grupos.

Por mencionar algunos ejemplos:
  • Los trabajadores no asalariados están registrados ante la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo, quien les otorga licencias de trabajo.
  • En los tianguis, muchas veces las organizaciones entregan sus padrones a las alcaldías, de manera anual.
  • Algunos comerciantes en vía pública (llamados ambulantes) están registrados en el Sistema de Comercio en Vía Pública (SISCOVIP) y/o tiene recibos de pago de derechos trimestrales ante la tesorería. Los que no, pagan directamente a un funcionario de la alcaldía dedicado a la vía pública, por lo que son localizables. 

Con voluntad política, se puede. 

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