Momento de incertidumbre, cuando la realidad supera la ficción

incertidumbre empresarial

Por Santiago Beorlegui

Mantenerse confinados más de 100 días, sin duda, ha sido una prueba difícil para millones de personas. El encierro y este momento de incertidumbre, puso a prueba relaciones interpersonales entre padres, hijos, parejas, hermanos. O, también, lidiar con la cuarentena en soledad.

Las repercusiones apenas empezamos a dimensionarlas. Además de las económicas, desconocemos las repercusiones psicológico/emocionales que esto causará.

Será necesario, a partir de ahora, acostumbrarnos a un contexto de incertidumbre constante, mientras gobiernos y autoridades deciden cómo regresar a la llamada “nueva normalidad”, que no tiene nada de normal y que evidencia que no fueron capaces de prevenirlo y anticiparse.

DECISIONES DIFÍCILES

Desde el ámbito organizacional existen diversas formas de hacerle frente a este momento de incertidumbre. Es seguro que las empresas están enfrentando algunos de estos tres posibles escenarios:

1) Las empresas que cerraron definitivamente, lo cual implica liquidaciones, tramites legales y fiscales.

2) Las que están a punto de hacerlo, esperando algún milagro les permita mantenerse a flote

3) Las organizaciones que están tomando medidas extremas, en ocasiones cuestionables, y en otras siendo creativos, reinventándose o cambiando de giros, productos o servicios.

Con relación a estas últimas, existen las que recibieron instrucciones de, ante esta incertidumbre, las matrices o la alta dirección de adelgazar las nóminas, utilizando criterios que van desde lograr el importe objetivo, hasta quienes lo están haciendo con mayor mesura y estrategia, adelgazando la plantilla sin que afecte mayormente la operación.

Si bien es entendible, ¿prescindir de los servicios de personal altamente calificado solo porque sus ingresos son muy altos es justificable? ¿La experiencia, conocimientos y dominio del negocio no están siendo tomados en cuenta?

¿Cuáles serán los precios que las empresas pagarán por haber perdido a este personal? Cuando la situación de incertidumbre es extrema, no es el momento de tomar decisiones apresuradas sin alcanzar a medir las consecuencias.

Muchas veces la salida práctica y fácil a corto plazo parece ideal; no obstante, en un futuro inmediato tendrá enormes repercusiones. Si el recurso más valioso de las empresas es su gente, ¿cómo seguir operando en los momentos en que se cayeron las ventas, se detuvieron o cancelaron proyectos y se incrementa la incertidumbre?

En algunos países se han aplicado ERET (Expedientes de Regulación de Empleo Temporal) en sus compañías, que son aquellas medidas tomadas por empresas cuando, por motivos justificados (como es la pandemia, en este caso) suspende o reduce temporalmente los contratos de sus colaboradores.

Y estos operan también con la promesa de mandar a la gente a sus casas por un periodo de tiempo acordado sin goce de sueldo y reintegrándolos cuando la situación económica mejore, o disminuyendo la jornada laboral y por ende sus ingresos.

Pero, en lo países en lo que no existe esta figura, las únicas dos alternativas son: mantener la nómina hasta el límite, con las consecuencias que ello implica o despedir y liquidar al personal que más le cueste. Y, en el peor escenario, si con esas medidas no es suficiente cerrar.

ALTERNATIVAS

Ante esta incertidumbre, ¿qué alternativas adicionales existen? Desde luego que cada caso tendrá diferentes aproximaciones y posibilidades.

Históricamente podemos ver casos como Nokia, fundada en 1865 y que empezó siendo una empresa papelera, para luego incursionar en el caucho, luego en cableado, telecomunicaciones y 150 años después a la telefonía celular.

Tuvo la capacidad de reinventarse múltiples ocasiones, hasta que víctima de su propio éxito: no vio venir la explosiva multiplicación de competidores y la aparición del iPhone.

Este es un buen momento para hacer una profunda reflexión, un “stop” y revisar nuestras prioridades. ¿Qué vamos a hacer? ¿De que vamos a vivir? ¿Cómo generaremos ingresos?

Requerimos de una visión más a mediano plazo, entendiendo que el futuro cercano será consecuencia de nuestras acciones y omisiones, cuyas repercusiones empezaremos a sentir de inmediato y dependerá de nosotros el mundo que heredemos a las generaciones futuras.

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