Inclusión laboral: un largo trecho por recorrer

Un estudio sobre los factores para la inclusión, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala que las personas con discapacidad mejoran el clima laboral, la productividad y el compromiso con la empresa. No obstante, en México, 7 de cada 10 personas con discapacidad se encuentran sin trabajo. Si bien existen avances en el tema, persisten las barreras culturales, desinformación y prejuicios que marginan a esta población, condenándola al desempleo.
De acuerdo con el Informe General sobre el Estado de la Discapacidad, emitido por la ONU, el 70% de las discapacidades son adquiridas.
En México, 7 de cada 10 personas con discapacidad se encuentran sin trabajo, según la iniciativa Éntrale, la cual nació con el objetivo de promover la inclusión laboral.
La alianza, cuenta Fernando Estrada Franco, director ejecutivo de Éntrale, inició cuando cinco empresas (Cemex, Cinépolis, Televisa, Bimbo y Lala) compartieron ideas y experiencias sobre el tema. La iniciativa se lanzó, oficialmente, el 2 de marzo del 2016 con 25 empresas y 15 organizaciones de la sociedad civil. El primer año se afiliaron 68 empresas y hubo 800 contrataciones. El 4 de abril del 2017 lanzaron el sitio Éntrale.org, una bolsa de trabajo para personas con discapacidad.
«No solo es un sitio para publicar vacantes, sino una caja de herramientas que contiene manuales y guías, directorio de aliados, con el fin de facilitarle las cosas a las empresas», explica Estrada Franco. Y complementa: «Si bien las áreas de Recursos Humanos llevan el tema de inclusión en las empresas, ¿qué pasa cuando ellos mandan a un candidato con discapacidad a entrevistarse con un director de área? Nosotros, para facilitar el proceso, creamos videos de 5 minutos que explican cada tipo de discapacidad. La persona de RRHH se lo envía a ese director antes de la entrevista y, con eso, sabe qué necesita el candidato para desempeñarse en el puesto».
Estrada Franco dice que el siguiente paso de Éntrale es involucrarse en el tema de políticas públicas. Sostiene que la Norma Oficial 25 (NMX-R-025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación), del Conapred, y la Norma Oficial 34 (NOM-034-STPS-2016, Condiciones de seguridad para el acceso y desarrollo de actividades de trabajadores con discapacidad en los centros de trabajo), de la STPS, se contradicen.
«La Norma 25 dice que si quieres obtener la certificación tienes que tener, al menos, un 5% de personas con discapacidad y, por el otro, la Norma 34 no señala ninguna cuota, y solo la tienen que cumplir quienes tengan más de 50 empleados o una persona con discapacidad».
Esa contradicción, afirma, desincentiva la inclusión laboral. No cree que una cuota de 5% de trabajadores con discapacidad sea la adecuada, pues el interés de las empresas debe de ser genuino y no obligados por una normatividad.
«Tenemos que normalizar la discapacidad –reflexiona–, cambiar la cultura y educar al público en general. El modelo educativo debe de fomentar que las personas con discapacidad estudien en escuelas convencionales, y más bien capacitar a los maestros para que atiendan las necesidades específicas de esta población. Te pongo un ejemplo: mi dentista tiene discapacidad auditiva desde nacimiento, estudió en la UNAM y se graduó con honores. No hay razón alguna para segregarlos».
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial, se estima que 386 millones de personas en edad de trabajar tienen algún tipo de discapacidad. El desempleo alcanza, en algunos países, hasta el 80% en esta población. A menudo se debe a prejuicios de parte de los empleadores que suponen que una persona con discapacidad no puede trabajar.
En un estudio de la OIT, acerca de los factores para la inclusión laboral, elaborado en Chile, las empresas reportaron una alta productividad, puntualidad, baja rotación, alto nivel de responsabilidad, trabajo en equipo, mejoramiento en el clima laboral y el compromiso con la empresa, como algunos de los aportes de las personas con discapacidad.
En México, además de Éntrale, existen más organizaciones de la sociedad civil que están haciendo un enorme esfuerzo por cerrar la brecha y abrir nuevos caminos, como es la Fundación Inclúyeme.
«La inclusión laboral es un proceso, y no una acción. No se trata de contratar personas con discapacidad y decir: ‘Soy incluyente’. Es una transformación integral, que involucra a la familia, la sociedad y el ámbito laboral», afirma Sherezada Martínez, directora de Atención a Empresas de Inclúyeme.
Sherezada complementa: «Si las empresas, de la mano de sus líderes, tienen una idea sobre el tema de discapacidad, les diría que no lo piensen mucho, que se animen y nos contacten: nosotros estamos para ayudarles a que el proceso de inclusión sea exitoso».

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