Innovar en las formas de reclutamiento: el reto del futuro para las empresas

A lo largo de los años dedicándome al “negocio de la gente”, he visto muchas funciones de la organización evolucionar: Ventas poniendo foco en el Customer Centricity, Supply Chain evolucionando en temas de mejora continua, Marketing moviéndose de administrar marcas a administrar experiencias.

Recursos Humanos ha tenido su buena dosis de cambio: centros de expertise, la figura del Business Partner como socio del negocio, etc. Sin embargo, también he visto cómo en algunas áreas aún tenemos una cuenta pendiente respecto a la evolución y al cambio. Una de ellas, sin duda, es nuestra forma de atraer el talento. Si bien nuevas tecnologías como LinkedIn han abierto la puerta para encontrar nuevo talento, de fondo no hemos arreglado temas que tenemos desde 1980.

No hemos sido capaces de hallar una forma asertiva para darle feedback a los candidatos que se postulan para alguna posición en nuestra organización; si no quedaron seleccionados, ahí se termina el proceso de enamoramiento. Todos decimos que “somos un gran lugar para trabajar”, pero ante la incertidumbre de un candidato que fue seleccionado y que solo sabe que entrará el primer día del próximo mes, cómo atajamos sus dudas: ¿Cómo voy vestido? ¿Quién me recibirá el primer día? ¿Dónde dejo mi coche?

Lo que nos ha hecho falta es una nueva perspectiva, dejar de pensar en el “proceso” de reclutamiento como un “proceso”, cuando en realidad lo que quieres generar es una “experiencia”. Marketing ya dejó de hablar de un proceso de compra y ha migrado hacia la experiencia de compra, eso es debido a que lo que quieren tocar en los consumidores son sus emociones, no encasillarlos en un proceso.

Para nosotros en Recursos Humanos ese es el pan de cada día, trabajamos con personas y nos encargamos de administrar las emociones; cuando pensamos en un proceso, le quitamos el foco a lo importante: las personas. En ninguno de nuestros indicadores del proceso de reclutamiento hablamos de la satisfacción de la experiencia de un candidato que participa por una posición, por ejemplo.

Las organizaciones hoy en día ponemos mucho foco en cómo crear espacios diversos e inclusivos para nuevas generaciones, la comunidad LGBT, personas con discapacidad, grupos más vulnerables como mamás con niños pequeños, etc. Lo curioso es que todas estas iniciativas son pensadas en la población que ya es parte de la compañía; sin embargo, cuando concebimos nuestro “proceso” de reclutamiento (otra vez la palabra proceso) creemos que: One size fits all.

¿Por qué no pensar en una experiencia de reclutamiento inclusivo en donde la persona que entreviste sea un colaborador con Síndrome de Down, que la entrevista para jóvenes candidatos sea mientras viajamos en una ruta de distribución para que conozcan de cerca el negocio y tengan una experiencia diferente? ¿Por qué no desarrollar una app para teléfonos móviles en donde el candidato pueda dar seguimiento a su proceso y que reciba feedback en línea acerca de sus fortalezas y áreas de oportunidad?

La innovación consiste en sorprender a la persona que tienes enfrente moviendo sus emociones. Es momento de que los profesionales de Recursos Humanos pongamos de lado nuestros procesos y evolucionemos hacia la creación de experiencias.
¡Bienvenidos al nuevo mundo del reclutamiento!

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