Jornaleros Digitales el costo social de las apps

Repartidores de comida a domicilio por aplicación

El uso de la tecnología en nuestra vida nos ha llevado a una evolución de acciones cotidianas, pero también a buscar nuevas formas de generar ganancias, obtener y dar empleo, brindar servicios y encontrar la solución a problemas que nos encontramos día a día.

¿Jornaleros Digitales el costo social de las apps?

 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que «Las plataformas digitales son el resultado de avances tecnológicos, el trabajo que generan se asemeja a muchas modalidades laborales que existen desde hace tiempo, con la diferencia de que cuentan con una herramienta digital que sirve de intermediario».

Es decir, a pesar de la evolución que vivimos y las nuevas formas de generar empleo, el trabajo decente, el cual define la OIT como «El trabajo que dignifica y permite el desarrollo de las propias capacidades, no es cualquier trabajo; no es decente el trabajo que se realiza sin respeto a los principios y derechos laborales fundamentales, ni el que no permite un ingreso justo y proporcional al esfuerzo realizado, sin discriminación de género o de cualquier otro tipo, ni el que se lleva a cabo sin protección social, ni aquel que excluye el diálogo social y el tripartismo».

Al hablar de ello, mediante el reporte Trabajar para un futuro más prometedor, la OIT acuña la definición de #JornalerosDigitales, “Lo que queremos es evitar tener, con la digitalización y el avance de la tecnología, un rezago de gente, que, aunque sea digital, tenga acceso a internet y conozca de este tema, sus condiciones de vida sean precarias”, explicó Gerardina González Marroquin, encargada de la oficina para México y Cuba de la OIT.

Los repartidores de comida por aplicación

También conocidos como food delivery son trabajadores que por medio de aplicaciones multiplataforma como Rappi, Uber Eats, Sin delantal y Postmates brindan un servicio a quien solicite comida a domicilio.

El incremento de los empleos generados por las apps se debe a la flexibilidad que tienen en cuanto a contratación y la posibilidad de decidir el tiempo que se le dedica a esta actividad y la no exclusividad de contrato, señala Enrique Culebro presidente de la Asociación Mexicana de Internet (AIMX).

Tiene desventajas como en el seguro y la relación obrero patronal. Pero son mejores alternativas que las que ya vivimos en el país con la informalidad, en otras situaciones se trabaja bajo un esquema formal, pero están en la irregularidad, comenta Culebro.

A nivel mundial existen 2 mil millones de personas que basan su sustento en la economía informal. En México hay casi 57% de trabajadores informales, de acuerdo a cifras de la OIT.

Fintonic reveló que de las apps de food delivery, Uber Eats se coloca en el primer lugar con un ticket promedio de 210 pesos. En segundo lugar, Rappi con 180 pesos, y en tercero Sin delantal con 110 pesos.

 

Hace tres años, a través de las tres plataformas líderes en la entrega de comida a domicilio, Brian Estrada decidió ser un repartidor en bicicleta, con el fin de financiar sus estudios en Gastronomía.

Primero estuvo en Uber. Luego optó por Rappi porque -considera- esta app más eficaz, pues incluye productos de supermercado, farmacia y antojos, lo que extiende el horario de servicio a toda la noche, a diferencia de los demás, que sólo reparten alimentos de restaurante y el servicio se termina cuando cierran los lugares. Un accidente provocó que dejara tanto sus estudios como su trabajo.

“Yo me accidenté repartiendo un pedido de Sin Delantal, ya pasaron tres meses y aún no tengo respuesta”, comenta.

Eran las 9:00 de la noche. Brian se dirigía a su casa, pero decidió tomar el último pedido antes de dejar su bici en la pensión. Pedaleaba sobre la calle Londres en la zona rosa de la Cdmx, cruzó hacia insurgentes rumbo a la Ciudadela cuando un carro se dio la vuelta con el semáforo en rojo e impactó su llanta trasera.

«Yo salí volando. Sólo recuerdo que vi el auto pasar. Me estrellé la cara en el filo de la banqueta y perdí el conocimiento por media hora”, narra.

Intentó levantarse, un peatón que vio cuando el carro lo impactó le ayudó y trató de reanimarlo. Le preguntó su nombre y qué había ocurrido. Él sólo comentó: «Déjame amarrar mi bici». Después de eso, no recuerda nada.

«De vez en cuando vienen a mi mente flashazos -agrega- con recuerdos pasajeros, como que estaba sentado en una jardinera frente a una farmacia mientras me curaban y me quitaban un poco de la sangre de mi rostro. Pero en ese momento yo no sabía cómo me llamaba ni dónde estaba”.

El saldo: tenía la frente inflamada, la pierna lastimada, la boca floreada y seis dientes. Así lo describe.

«He gastado 20 mil pesos, entre los dos días que estuve en el hospital y la reposición de mis dientes y posterior 10 mil pesos más por los estudios restantes. Me pidieron que regresara para más estudios, porque en el momento estaba bien pero después se me podía formar un coágulo, por el impacto tan fuerte que tuve en la cabeza”, cuenta.

Después de dos días que estuve en el hospital mandó un mensaje a Sin Delantal, por whatsapp y por telegram, -ellos no cuentan con soporte técnico telefónico- para aclarar su situación, pues le estaban descontando el pedido que no entregó el día del accidente.

«Lo que obtuve fue que me desactivarán por casi tres meses. Ahorita ya estoy activo, pero me dejaron con cuenta de moto y tengo que escribir para que me la cambien».

Por el accidente y las secuelas, Brian ha dejado de repartir comida por app y también tuvo que dejar trunca su carrera de chef, al no poder solventar los gastos.

Asegura que la recuperación fue más complicada que el accidente. “Intenté meterme a trabajar en una cocina acorde a mi profesión, pero fue un desastre. Mi destreza no era la misma, no me podía concentrar y se me olvidaban las cosas”.

«Lo único que pensé fue: ‘No me puede estar pasando esto’. Y luego caí en una depresión. Estuve dos meses en cama, intento trabajar y no puedo, me despiden y mi otra fuente de ingreso tampoco la puedo retomar. No sirvo para nada, ni siquiera para lo que me gusta».

Brian comenta que en ocasiones se sentía presionado por el cronómetro que mide el tiempo de entrega. «Me genera presión, sobre todo cuando cambia de color porque ya transcurrió mucho tiempo».

-¿Tienes prestaciones? -le pregunto.

-Ninguna, no existen.

Explica que Uber introdujo el seguro de Sura y Rappi el de Mapfre. “Uber en ciertos casos te resuelve y te manda el servicio, pero con Rappi tienes que mandar solicitud, explicar qué pasó y si no fue tu culpa te lo valida”. Sin Delantal no tiene ninguna aseguradora.

Con el fin de que exista una regulación para las apps, se creó el colectivo #NiUnRepartidorMenos, después de la muerte de José Manuel Matías, quien falleció atropellado en 2018 por un tráiler de basura entre eje 5 y periférico en la Cdmx.

“Queremos dialogar, no llegar a imponernos. Que exista un intercambio de ideas y mejorar nuestra situación”, explica Saúl Gómez, miembro del colectivo.

Saúl aclara que ellos no piden dinero ni «botean». «Hacemos donaciones en especie, damos las cuentas bancarias de la familia para que les depositen directamente, esto en caso de que un compañero haya sufrido un accidente».

Accidentes como el de Brian, dice, son situaciones frecuentes, a las que se enfrentan todo el tiempo.

«Esa es la indolencia de las apps, a la que nos oponemos», comenta.

Desde que el colectivo inició se han contabilizado 12 muertes en México.

Con el fin de tener un control y de impulsar acciones por sí mismos han implementado a través de su página de Facebook, la bitácora de guerra, en donde se reportan los accidentes que ocurren a diario. Y mediante la bitácora de acoso se exponen los casos de las mujeres repartidoras en esta situación con clientes.

También mapean en Google los puntos rojos: zonas en donde se han localizado direcciones de personas que hacen fraude; es decir, no pagan el pedido, o en donde los han robado. “De esta manera nosotros verificamos las direcciones antes de ir a repartir y si aparece con esta simbología sabemos que no debemos asistir”, explica Brian, también miembro del colectivo.

Finalmente han podido implementar el rayado de mochilas, con el fin de apoyarse entre ellos si tienen algún accidente. Con esta acción el repartidor lleva en la mochila la leyenda #NiUnRepartidorMenos, No Me Quites El Casco, Llamar al 911, y el número que tiene en la base de datos del colectivo.

“De este modo si alguien miembro del colectivo le ayuda sabrá que es el repartidor número 100, nos escribe por el grupo y ahí nosotros tenemos su nombre completo, tipo de sangre, alergias, datos de sus familiares, etc. Si lo ayuda alguien ajeno al colectivo ya sabrá que debe llamar al 911 y no puede quitarle el casco por recomendación médica”, explica Brian.

Actualmente el colectivo cuenta con 600 miembros de todas las aplicaciones, distribuidos en la Cdmx, Mérida, Guadalajara, Puebla y Monterrey.

Brian asegura que la razón por la que se emplea por estas plataformas es debido a que no existe un horario establecido. Él no lo veo como un empleo, pues no cuenta con prestaciones.

“La satisfacción con este trabajo, por lo general, está arriba del promedio porque consideran que el intercambio es justo. La flexibilidad que les otorgan se les hace lógica a no recibir prestaciones”, explica Culebro.

A diferencia de Brian,  Saúl cree que ser repartidor de comida es una forma de empleo como cualquier otro. A él, afirma, la flexibilidad le sienta bien.

 Ser repartidor de comida por app, ¿Es un trabajo informal?

Según Germán de la Garza, abogado laboral y socio del despacho Mowat, este tipo de empleo no entra en la categoría de trabajo informal.

“Para que exista una relación de trabajo, debe de haber un trabajo personal y subordinado contra el pago de un salario. Aquí, en estricto sentido no se dan los componentes de una relación de trabajo, primero porque no existe plenamente una subordinación, aunque sí hay reglas con las que se lleva a cabo el servicio, pero el momento en que se da, este lo deciden quienes lo prestan. Tampoco hay propiamente el pago de un salario, por el contrario, hay un pago derivado de una prestación de un servicio”, explica.

Lo que quiere decir que no existen elementos para establecer que hay una relación laboral entre el repartidor y la plataforma, añade, “Más bien es la prestación de un servicio y está supeditada a una nueva tecnología que crea una nueva modalidad de empleo”.

Esta situación también se ve reflejada en cómo los nombran.

Los repartidores señalan que las apps los ven como usuarios de sus aplicaciones, y no como empleados.

Por ende, como no existe una relación de trabajo, “las plataformas no están obligadas a ofrecerles ningún tipo de beneficios”, explica de la Garza.

A largo plazo tienen que mejorar sus esquemas para las personas que se emplean a través de la plataforma. “A pesar de que estos no tienen una relación patronal directa, tienen algunos componentes de legalidad y están reconociendo la situación. Hay una apertura de las apps que son miembros de la AIMX de ir regulando la situación”, explica Culebro.

María Fernanda Reséndiz, gerente de Comunicación Corporativa de Uber Eats, señala que la app cuenta con esquemas de flexibilidad, viajes cubiertos por el seguro Sura o Axxa y la tarjeta de socio conductor, en la cual, incluso los repartidores pueden recibir hasta 2% de regreso al cargar gasolina en las estaciones seleccionadas por Oxxo Gas.

Respecto al seguro que los cubre durante el viaje, “algunos compañeros ni siquiera saben como activarlo. Además, tanto Uber Eats como Rappi desaparecen los historiales del viaje de las muertes que se han reportado, es como si jamás hubieran existido, por eso no pagan los gastos”, denuncia Saúl.

Sin embargo, Reséndiz matiza: “Sabemos que la seguridad es una preocupación para todos los que comparten el camino -especialmente los usuarios de la bicicleta-, por lo que estamos comprometidos a trabajar con las ciudades en donde tenemos servicio para hacer que las vías sean más seguras para todos quienes las usan”.

Señala que las muertes de socios repartidores de Uber, por accidentes viales, solo representa una muy pequeña fracción del panorama de la movilidad dentro de las ciudades.

En su plataforma tienen un kit de herramientas de seguridad para socios repartidores, el cual conlleva el poder compartir el viaje en tiempo real con los contactos que deseen, enlace directo al 911, línea telefónica 24/7 para atención -en donde un equipo especializado responde y revisa cada informe-.

Alianzas con ONGs para desarrollar contenido dedicado a la educación vial, en donde hay una guía de primeros auxilios, ciclismo urbano, prevención de accidentes y equipos de seguridad, que será anunciada en las próximas semanas, indica.

Ante la reciente firma del convenio del Programa de Colaboración para la Simplificación del Cumplimiento Tributario,en la que Uber participó, Reséndiz señala que los beneficios son:

  • Certidumbre respecto al correcto cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
  • Acceso a constancias de cumplimiento fiscal que les permitirá obtener productos financieros como los otorgados por Nacional Financiera (NAFIN), instituciones financieras privadas e incluso apoyo para adquirir una casa nueva o usada, con un crédito accesible.
  • Disminución de la carga impositiva, y administrativa al reducir de 13 a 1 el número de declaraciones que deben presentar.
  • Les permite afiliarse al IMSS como trabajadores independientes al régimen voluntario y obtener los beneficios relacionados con dicho régimen.

De la Garza, señala que por la vía legal no hay exigencia que puedan pedir, “Pueden intentar presentar una acción legalmente, argumentando la existencia de una relación de trabajo y exigir el pago de beneficios, sin embargo, considero que no hay elementos suficientes para acreditar la existencia de una relación de trabajo. Aunque en varios lugares del país se está presentando toda esta discusión y en algunos casos se realizan litigios, en donde los trabajadores tratan de argumentar una relación laboral con los administradores de esta plataforma; aunque considero difícil que logren una reclamación exitosa”.

 

Dentro de los #JornalerosDigitales también se pueden catalogar.

«Sin duda contribuyen a que la economía se mueva, a que no dependamos únicamente en la forma tradicional de generar empleos. A la larga puede ser bueno para un país como el nuestro, que de por sí tiene problemas, no solo laborales. De estos emprendimientos que tengan una opción de autoemplearse, es bien recibida y está contribuyendo a que México se base más en la economía digital”, concluye Culebro.

Por: Brenda Martínez

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