Jóvenes Construyendo el Futuro: un análisis a detalle

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en un informe publicado en 2014, el 22% de la población joven en México, de entre 15 y 29 años, no tiene empleo ni formación educativa.

Una de las políticas prioritarias del Gobierno de México pretende darle vuelta a esa deshonrosa estadística. Consultamos a los especialistas para que nos dieran su opinión informada sobre las bondades, limitaciones y dudas del programa que atenderá a una población a la que, anteriores administraciones, le han dado la espalda.

Meses antes del anuncio del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, el Inegi reportó –en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del primer trimestre de 2018– que en nuestro país hay 827 mil 324 jóvenes que buscan trabajo y no encuentran oportunidades, a pesar de contar con niveles de estudio competitivos, cifra que representa 48.3% del número total de desempleados.

Nuestro país ocupa el deshonroso quinto lugar con la tasa más alta de jóvenes que no estudia ni trabaja, de los 35 pertenecientes a la OCDE.

El Gobierno de México lo define así: Jóvenes Construyendo el Futuro es un programa que busca que miles de jóvenes puedan capacitarse en el trabajo.

El programa beneficiará hasta 2 millones 300 mil jóvenes, de entre 18 y 29 años, quienes –a partir de enero 2019– tienen acceso al registro en la página (jovenesconstruyendoelfuturo.stps.gob.mx), en donde proporcionan sus datos y preferencias en la plataforma, misma que se encarga de hacer la correlación entre su perfil y geolocalización con las vacantes ofrecidas por las empresas.

El Gobierno de México les otorgará una beca mensual de 3 mil 600 pesos para que se capaciten durante un año, periodo límite de su formación, la cual se impartirá en jornadas entre cinco y ocho horas diarias, cinco veces a la semana, según lo estipulado en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Además se les beneficiará con un seguro facultativo otorgado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

CONDICIONES Y OBLIGACIONES PARA LAS EMPRESAS
Si bien se contempla que se abran 20% de vacantes en el sector público, además de 10% en el sector social, la participación del sector privado será primordial en este programa.

¿Cómo operará?

Las empresas incorporarán cierto número de vacantes de acuerdo a sus posibilidades. A cada becario se le asignará un tutor, quien sólo podrá tener un máximo de cinco aprendices a su cargo. El programa de mentoría será planificado y aplicado directamente por la empresa. La retroalimentación se hará vía internet con una evaluación mes a mes, en donde se calificará tanto el desempeño del aprendiz como del tutor.

El joven podrá cambiarse una vez de centro de trabajo, fundamentando sus razones. Tras el periodo de capacitación, se les otorgará un certificado que acredite las habilidades y capacidades que desarrollaron, de manera que puedan contar con una herramienta para incorporarse al mercado laboral.
“La idea es que pudiera quedarse a trabajar ahí, pero si no es el caso, el tema es darle seguimiento a esta persona a través del Servicio Nacional del Empleo”, ha reiterado Alcalde.

El programa de apoyo a jóvenes que impulsa el Gobierno, per se, puede ser una oportunidad para atender ese rezago. No obstante, algunos de los especialistas consultados tienen ciertas dudas sobre su implementación y sus alcances.

ÁREAS DE OPORTUNIDAD Y PRINCIPALES DUDAS
Esteban Hernández, presidente de la Asociación Mexicana de Blindadores Automotores (AMBA), en entrevista con Mejores Empleos, enlista sus dudas pertinentes sobre el programa y las deja en el aire:

Apoyo económico: “¿La beca mensual del Gobierno se puede complementar con un salario que el sector privado puede o no brindar, sin que sea una obligación?”. Miguel Reyes, director del Observatorio de Salario Mínimo de la Universidad Iberoamericana (UIA), en entrevista con La Jornada, señaló: “Los trabajadores tendrían que tener una percepción mensual cercana a 10 mil 590 pesos para satisfacer las necesidades más básicas de una familia promedio”. De ahí la pertinencia de la primer pregunta de Hernández. ¿Es suficiente ese monto para jóvenes que son padres o madres?

Perfil de los becarios: “Sin un censo sobre los jóvenes beneficiarios, cómo podremos verificar que los becarios que nos van a mandar tienen los conocimientos que se requieren”. El programa, a juicio de Hernández, no contempla una estrategia clara para alinear habilidades con las necesidades de la industria, lo que compromete la posibilidad de generar una relación laboral a largo plazo con los becarios. Y en ese sentido:
Vinculación: “Aún no sabemos si vamos a poder acceder a una evaluación del currículum de los becarios que sean afines con nuestra industria”.
Es decir, ese es uno de los obstáculos para que los jóvenes pasen de becarios a empleados, a profesionistas.

El Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) difundió el 11 de diciembre de 2018 el documento: El programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”… a la luz de “Millennials en América Latina y el Caribe: escuchando a los jóvenes de México”. En dicho texto enumera algunas de las áreas de oportunidad del programa, relativas a su concepción, diseño e implementación.

Señala como la debilidad más importante la precipitada decisión de aplicar el programa bajo el contexto que se vive en el mercado laboral; es decir, sin considerar algunos factores, como la inestabilidad que presenta, la informalidad y la baja productividad.

Que las empresas con baja productividad ubicadas en zonas de marginación elevada tengan como aprendices a jóvenes con un perfil vulnerable, de modo que la capacitación no resulte suficiente para acercarse a oportunidades laborales en regiones más dinámicas económicamente.

La falta del acceso a centros de cuidado infantil o arreglos laborales flexibles que les permitan a las jóvenes madres capacitarse sin descuidar a su familia.

Y esto se relaciona con un dato: la condición de joven que no estudia ni trabaja, señala el CEEY, prevalece entre las mujeres. El reporte indica:
“Un 43% de los ninis está casado y el 45% tiene hijos (contra 21% y 18% de los jóvenes de su edad, respectivamente), y dedican casi el doble de tiempo que los demás jóvenes a cuidar a sus hijos, a familiares y a realizar labores domésticas. Dentro del grupo de referencia, las mujeres dedican entre 1.5 y 2 horas más que los varones a estas actividades”. Es decir: el programa prioritario del Gobierno de México no toma en cuenta la circunstancia de estas jóvenes, a quienes se les reducen las posibilidades de participación, debido a que no todas las empresas cuentan con esquemas de flexibilidad y no se contempla el acceso a guarderías.

UNA VISIÓN OPTIMISTA
No obstante, Héctor Márquez Pitol, director de Marketing y Relaciones Institucionales de México, Centroamérica y Caribe de ManpowerGroup, destaca la apertura de ideas que tuvo la STPS al reunirse, previo al anuncio del programa, con representantes de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), American Chamber México y la misma ManpowerGroup.

Cuenta que él, personalmente, se reunió con Alcalde, con el fin de construir lineamientos y lo que se convertiría en el convenio con las empresas.
A su juicio, la STPS mostró apertura a las inquietudes del sector privado, ante las dudas sobre los procesos y la metodología del programa.

Márquez Pitol explica que, en el caso de Manpower, no cuentan con un filtro en el proceso de reclutamiento: “Estamos abiertos a que llegue cualquier joven sin importar qué especialidad ni qué perfil tenga. La idea del programa es que se les dé oportunidad, todos serán bienvenidos”.

ManpowerGroup ofertará 224 vacantes a lo largo de la República Mexicana. El 90% de ellas serán para reclutadores y el 10% restante para actividades administrativas.

¿Qué perfil se requiere para ser reclutador?

El FUTURO DE JÓVENES CONSTRUYENDO EL FUTURO
En septiembre de 2016, Silvia Giorguli, presidenta del Colegio de México, señaló en una entrevista concedida a la Agencia Informativa Conacyt: “En México, el bono demográfico no se capitalizó, porque el bono demográfico no es automático, es decir, no basta con tener una gran cantidad de población en edades laborales, hay que prepararla y darle las condiciones adecuadas”.

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