Las empresas y el Big Data: Un desafío para la innovación

En un mundo digitalizado, donde se producen diariamente 2.5 quintillones de bytes (un quintillón es igual a = 1 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000), se ha creado en los 2 últimos años el 90% de toda la información existente en la historia de la humanidad.

Por esa razón, el término Big Data toma relevancia. Cuando se habla de Big Data, se busca describir la unión de 2 componentes primordiales: a) la gran cantidad de datos que están siendo generados por personas y por dispositivos conectados a internet y b) el conjunto de herramientas y métodos empleados para administrar y analizar este explosivo crecimiento de datos, y ofrecer información de valor a las empresas a partir de estos.

Tan solo en Latinoamérica las ventas de soluciones de Big Data crecieron en 2017 en un 19.2%, siendo México el segundo lugar en compras de estas soluciones al adquirir el 26.7% del total. En México, las grandes empresas han invertido varios millones de dólares, mientras el 76% de las empresas desconoce cómo hacer uso de ella o la consideran irrelevante, esto a pesar de que invertir en Big Data pudiera ser el paso adecuado (NVP: 67% de las empresas que han iniciado proyectos confirman beneficios de reducciones de costos, 68% en innovación y el 59% tienen contabilizado incrementos de ventas por Big Data, McKinsey 2017: compañías que hacen uso de Big Data mejoran sus ingresos en un 126% respecto a sus competidores). La razón de esta paradoja la podemos fundamentar considerando tres factores: la innovación que puede traer al negocio, la necesidad de inversión en capital humano y tecnológico, y, finalmente, la resistencia a creer y cambiar la forma de hacer las cosas en la empresa.

Empecemos con la razón principal, que tiene más peso en la balanza: la necesidad de inversión. Si bien, conforme avanza el uso de la tecnología a nivel mundial, y surgen nuevos jugadores que basan sus soluciones en plataformas abiertas (open source), los costos de gestionar y “traducir” los datos en información útil siguen siendo elevados. Tan sólo el talento humano requerido para implementar un proyecto de objetivo específico en países como el nuestro oscila entre $250 a $500 mil dólares, más el costo del aplicativo y hardware requerido, que si bien se puede optar por un modelo “As a Service” para evitar descapitalizarse, a la postre puede resultar aún más caro que el modelo tradicional, si no se toman ciertas precauciones.
Las empresas maduras no están preparadas organizacional ni culturalmente para hacer frente a este nuevo tipo de empresa que fundamenta su estrategia usando tecnología como Big Data o Inteligencia Artificial (AI). Para adaptarse al cambio deben modificar su estructura de liderazgo, además de replantearse cómo la empresa escucha a su mercado y diseña sus productos y/o servicios.

El segundo factor, en ocasiones, pesa más que el primero: la resistencia al cambio. La falta de alineación, de adopción y comprensión de la gerencia media, aunado a la resistencia empresarial, puede derribar al mejor proyecto de tecnología. Sin duda, la transformación digital es algo desafiante para toda organización, sobre todo cuando sus operaciones están basadas en métodos tradicionales. Pero eso no debe de ser una razón para detener un proceso que, más tarde que temprano, estaremos obligados a implementar.

El 46.6% de las empresas encuestadas por NVP consideran que durante la siguiente década se deben de adaptar o enfrentar el riesgo de ser desplazados por empresas que traen en su ADN soluciones relacionadas a Big Data: AI, IoT, FinTech, etc. La innovación debería de ser el fin último a la hora de emprender este tipo de proyectos. Apostar por el cambio en la forma en que opera una empresa, a la postre, se reflejará en sus resultados.

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