Los derechos de las #TrabajadorasDelHogar, de la invisibilidad a la agenda pública

El pasado 5 de diciembre la SCJN declaró inconstitucional que las trabajadoras domésticas no estén sujetas al régimen obligatorio del Seguro Social. Ese hecho, además de la película Roma, de Alfonso Cuarón, ha puesto a debate un tema urgente: los derechos laborales de las trabajadoras del hogar. La ley vigente, a juicio de las especialistas consultadas, es discriminatoria y por ello urgen a las autoridades a reformarla.

Marcelina Bautista toca la puerta de una casa ubicada en Lomas de Chapultepec. Una voz rasposa responde por el interfón:
–Sí, dígame.
–Hola. Venimos del Sindicato de Trabajadoras del Hogar, ¿podemos hablar con usted?
–Ahorita salgo, deme unos minutos.
El tiempo pasa. La puerta de la casa permanece cerrada.
Horas antes, el sobrino de una empleada del hogar que había fallecido en un hospital, a consecuencia de una caída que tuvo en la cocina de la vivienda en la que trabajaba, le pidió ayuda. Los empleadores de su tía le habían ofrecido 5 mil pesos para los gastos funerarios, pero el costo ascendía a 35 mil pesos. El cadáver de su tía, quien había trabajado como empleada doméstica casi durante medio siglo, deambulaba por la ciudad arriba de una carroza fúnebre. Sí: la casa en la que esa mujer se accidentó, mientras hacía su trabajo, era la de la señora de la voz rasposa.

De acuerdo con cifras del Inegi, en México trabajan en el sector del hogar remunerado 2 millones 293 mil 700 personas, lo que equivale al 4.21% de la población económicamente activa ocupada. De esta actividad depende la economía de 1,987 mil 294 hogares mexicanos (Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo, ENUT, 2014), según el documento Seguridad Social para el Trabajo, de la serie Derechos laborales de las trabajadoras del hogar, elaborado por Christian Aurora Mendoza, Vanessa Armendáriz y Alejandra Muñoz.

En México existen dos principales ramas de incorporación a la seguridad social: el primero, a todas luces, un oxímoron: Incorporación Voluntaria al Régimen Obligatorio (régimen voluntario); el segundo, la Modalidad Obligatoria (régimen obligatorio). Es decir: la Ley del Seguro Social permite la afiliación de las trabajadoras del hogar sólo bajo el régimen voluntario, mismo que las excluye de acceso a fondo de ahorro para la vivienda, guarderías y la atención médica de enfermedades preexistentes, entre otras prestaciones. Bajo este régimen, los empleadores no tienen la obligación de asegurar a las trabajadoras del hogar. El Estado deja a su arbitrio la decisión de hacerlo o no.

Marcela Azuela, fundadora de Hogar Justo Hogar, una asociación civil que trabaja en la promoción de los derechos de las trabajadoras domésticas, sostiene que la relación paternal que se establece entre un empleador y una trabajadora del hogar es más perjudicial que beneficiosa.
“Son dos relaciones diferentes. Tú puedes querer mucho a tu empleada, pero la relación de trabajo tiene que transitar por otro carril. En aras del cariño, como se refleja bien en la película Roma, podemos afectar sus derechos”, sostiene. Y ejemplifica: “Cleo no para en todo el día: es la primera que se levanta y la última en irse a dormir”.

Hasta ahora, esa relación laboral, dice, ha transitado históricamente por la informalidad. Y las cifras le dan la razón: el 97.5% de las trabajadoras del hogar remuneradas trabaja en condiciones de informalidad, es decir, sin prestaciones ni seguridad social, reporta la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, 2017).

Solo 1 de cada 10 trabajadoras del hogar cuenta con un contrato de trabajo, lo que deriva en la ausencia de un registro sobre las relaciones laborales en el sector.

“El trabajo del hogar en México se realiza en condiciones de precariedad laboral”, sentencia Martha Cebollada Gay, en su libro Hacer visible lo invisible, formalización del trabajo remunerado en México: una propuesta de política pública.

La discriminación es un acto silencioso, pero visible: en un recorrido efectuado por Mejores Empleos se comprobó que en algunas casas ubicadas en las colonias Del Valle, Polanco y Lomas de Chapultepec, este grupo cuenta con accesos diferenciados e, incluso, tienen prohibido utilizar los elevadores que usan sus empleadores.

“El trabajo del hogar remunerado se realiza en una unidad doméstica no productiva. Este hecho supone, por un lado, un alto grado de aislamiento del individuo y la disminución considerable de visibilidad de los abusos a los que se puede ver sometido, así como sus posibilidades de denuncia”.


Cebollada Gay

De acuerdo con datos de Conapred, 7 de cada 10 trabajadoras del hogar tienen ascendencia indígena. Y su promedio de escolaridad es de 7 años.

Marcelina sostiene que el hostigamiento sexual, que ella también padeció, es algo que habitualmente viven las trabajadoras del hogar.
“Es algo que me dolió muchísimo y que me impulsó a hacer lo que hago: defendernos”.
El estudio Violencia de Género contra Mujeres en Regiones Indígenas de México, elaborado bajo el auspicio de la de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres y la coordinación general del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (Ciesas), señala que el fenómeno de la violencia contra mujeres indígenas se produce en un sistema de múltiples estructuras de opresión que se traslapan y operan simultáneamente, potenciando las desventajas, exclusiones y desigualdades de las mujeres indígenas.

Si bien existe todo un capítulo de la Ley Federal del Trabajo dedicado a los “trabajadores domésticos”, a juicio de Marcelina, lo estipulado en sus artículos limita sus alcances. La pasada reforma a esta ley, aprobada el 30 de noviembre de 2012, tras 40 años sin modificaciones, estipuló descansos para las empleadas del hogar de tres horas durante el día y de nueve horas en la noche, lo que significó la legalización de la jornada de 12 horas. Por ello, exigirán la aprobación de una iniciativa de reforma al capítulo 13 de dicha ley que se presentó en noviembre pasado.

En el auditorio Octavio Paz del Senado de la República, el pasado 30 de enero, Conapred, en colaboración con Caceh, organizó el Cuarto de Paz: La agenda pendiente sobre trabajo del hogar. En su intervención,
Annika Thunborg, embajadora de Suecia en México, tras aclarar que le encanta vivir, trabajar y viajar por el país, contó una anécdota que dejó a los asistentes en silencio:
“La residencia permanente de la delegación sueca en México está en remodelación. Ese lugar, junto a la embajada, es el sitio en el que se llevan a cabo todos los eventos oficiales”. Por esa razón, momentáneamente, despachan en una residencia temporal.
“Nos tomó mucho tiempo encontrar una casa en las Lomas con cuartos dignos y decentes para las trabajadoras del hogar. La casa que rentamos, finalmente, tampoco los tiene. Hay un sótano, oscuro, húmedo, con piso de piedra y un baño muy sencillo. Nosotros lo utilizamos como bodega para almacenar la comida y el vino”.

No obstante, ese cuarto se había construido ex profeso para los empleados del hogar. Así se los aclaró la agencia inmobiliaria.
Por fortuna, continuó, la casa que rentan cuenta con un departamento para huéspedes en la planta alta, “en donde viven nuestras trabajadoras del hogar, de planta, que provienen de Tlaxcala y Michoacán”.

Aclaró que, desde su llegada a México, hace dos años, ha tratado de asegurar las mismas condiciones laborales para las trabajadoras del hogar que las que tienen los otros empleados de la embajada. “Hasta ahora, la ley mexicana no lo ha permitido”.

Declaró que se han reunido con autoridades mexicanas para hablar del tema. Y, a pesar de eso, sigue sin entender: “¿Por qué una empleada del hogar, ama de llaves con la responsabilidad de toda la operación de nuestra residencia, incluyendo todos los eventos, tiene menos derechos?”.
La pregunta sigue sin respuesta.

1 thought on “Los derechos de las #TrabajadorasDelHogar, de la invisibilidad a la agenda pública

  1. Hola hojala si se apruebe esos derechos de poder tenes imss y derecho a infonavit ya que somos mujeres travajadoras domesticas y no debemos tener discriminacion felicidades por esa lucha

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