RH frente a la reapertura económica: retos y oportunidades

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Tras cuatro meses de confinamiento, en los que hemos transitado de la Jornada Nacional de Sana Distancia, pasando por la Nueva Normalidad y la implementación del semáforo sanitario, el gobierno mexicano ha tomado medidas para reabrir algunos sectores económicos de forma paulatina.

Los protocolos de regreso a las oficinas, sin duda, deben de priorizar la salud de los colaboradores a través de filtros de acceso y espacios satinizados, por ejemplo. El reingreso a las oficinas, de acuerdo a los especialistas, responderá -además de las indicaciones de la autoridad sanitaria- a la realidad de cada negocio, pues no es lo mismo una pyme que una empresa trasnacional. Y esa labor, sin duda, involucra a las áreas de RH, pilares en los planes de adaptación a la nueva realidad.

Por Brenda Martínez Lunar

El pasado 13 de mayo el Gobierno Federal dio a conocer el semáforo regional, el cual se dará paso a la reapertura de actividades económicas, sociales y culturales.


Posteriormente, la Secretaría de Economía (SE) anunció las medidas que deberían tomar las empresas para reintegrarse bajo el esquema de la Nueva Normalidad y así regresar a su plantilla laboral a la oficina, siempre priorizando la salud de sus colaboradores.


De acuerdo a la encuesta «Retorno al trabajo postcovid-19», realizada por Mercer, el 43% de las empresas planean retomar sus operaciones en la oficina cuando la curva de contagios se aplane. El resto lo hará de forma gradual y con las medidas sanitarias correspondientes.


El 28% de los encuestados brindará la opción de home office de forma indefinida, siempre y cuando su rol se los permita. Sin embargo, las circunstancias no son iguales para todos los trabajadores en México, pues existen 4.1 millones de mipymes versus mil 746 multinacionales; es decir, más de mil empresas brindaron la opción a sus colaboradores para trabajar desde casa, y lo seguirán haciendo, al menos que se sientan seguros con reincorporarlos a sus labores diarias. Pero son más de cuatro millones de empresas que posiblemente aplicaron un esquema de teletrabajo, aunque desafortunadamente no pueden seguir en este esquema y tendrán que reintegrarse bajo el semáforo regional, siempre teniendo en el centro de la toma de decisiones a sus colaboradores.


Buna es una pyme con impacto conformada por 29 colaboradores. Al ser un negocio enfocado en la venta de café, su demanda se fue a cero cuando el Gobierno Federal declaró la Jornada Nacional de Sana Distancia, prohibiendo la apertura de restaurantes, quienes son su principal cliente.


Fernando Aguilar, encargado de Vinculación e Impacto en Buna, cuenta que debido al confinamiento su producción se fue al 10%, por lo que mandaron a su personal a trabajar desde casa y redujeron a tres días el trabajo en la tostadora.
Sin embargo, explica que no todos sus colaboradores tuvieron la fortuna de hacer teletrabajo, pues los baristas se quedaron sin la posibilidad de desarrollar su empleo en dicho esquema, por lo que pudieron ofrecerle -solo a uno- la opción de desempeñar otro rol en lo que se reabrían las cafeterías.


Por otra parte, AXA fue nombrada como una empresa esencial, por ello, durante toda la contingencia se mantuvieron laborando al 100%.

Hemos tenido no sólo el derecho, sino la obligación de seguir trabajando y aunque hemos enviado a la mayoría de nuestros trabajadores a home office, hay actividades que se quedaron en la oficina como contact center, tecnología y los ajustadores.

Javier Oroz, secretario general de AXA México.


Al tratarse de una empresa multinacional, se hizo valer de la experiencia de sus corporativos en Asia, de esta manera a la llegada de la COVID-19 a México, ya contaban con un plan y medidas para enfrentar la pandemia.
La compañía acondicionó sus oficinas para que el 5% pudiera desempeñarse con toda seguridad en sus instalaciones. Aún antes de que lo decretara el Gobierno, ellos ya contaban con oficinas sanitizadas, filtros de acceso con personal de salud, además de proveer a sus colaboradores de cubrebocas y caretas.


Para nosotros fue rápido y fácil desplegar a nuestros colaboradores a teletrabajo, pues tuvimos bastante tiempo para prepararnos.


Jorge Corrales, gerente de ventas y consultor de Transformación de RH en ServiceNow, explica que los planes de hacer trabajo de forma remota ya estaban en las empresas, pues a nivel global 41% ya lo aplicaba. Sin embargo, bajo la coyuntura del nuevo coronavirus, se aceleró el proceso

Este tipo de eventos hace que el mundo laboral evolucione. Es claro que la forma de trabajo que conocemos ya no volverá a ser la misma, ahora viene una constante evolución.

Jorge Corrales, gerente de ventas y consultor de Transformación de RH en ServiceNow.

Práctica empresariales


El 17% de los encuestados por Mercer considera importante realizar la prueba de la COVID-19 y anticuerpos antes de regresar a la oficina. Además el 29% señala que pondrá rutas de transporte financiadas por la empresa.


La segunda fue una de las alternativas que tomó Buna durante el periodo de sana distancia y ahora bajo la nueva normalidad. Para los trabajadores que continuaron sus labores en la tostadora proporcionaron vehículos con un chofer para que no tuvieran que usar el transporte público.

Este plan de movilidad se irá reduciendo conforme avance el semáforo, cuando este marque verde quitaremos esta opción.

Fernando Aguilar, encargado de Vinculación e Impacto en Buna.


Los empleados que acuden a las instalaciones de Buna son quienes deben estar para que la compañía siga operando físicamente; es decir, entre 11 y 13 personas, explica.
Posteriormente reintegrarán a su plantilla laboral cuando el mercado les exija un incremento en la producción de café. Por ahora, sólo abrieron su cafetería bajo el esquema que el Gobierno de la Ciudad de México instruyó a los establecimientos.


Mientras tanto AXA tomó la decisión de reintegrarse a la oficina hasta que el semáforo esté en color amarillo. «El plan de regreso total constará de 20 semanas siempre y cuando el semáforo se mantenga en dicho color».


Oroz explica que esta fue una decisión que tomó el Comité, pues el home office funciona de manera eficaz, además sirve como un arma para que los colaboradores se adapten a la nueva normalidad en sus vidas diarias.
Los colaboradores que tienen un nivel alto de vulnerabilidad, comenta, serán los últimos en integrarse a la oficina.


Al ser una empresa de tecnología, ServiceNow implementó sus herramientas emergency response management y safe workplace, para saber cómo enfrentar la nueva normalidad, aplicando encuestas personalizadas para conocer qué tan preparado está el trabajador para regresar, además del inventario de insumos de higiene sanitaria.


Tanto Buna como AXA han decidido privilegiar el esquema de home office para sus colaboradores con hijos, pues estos se integrarán a las oficinas hasta que la SEP comience las clases presenciales.

Los retos más urgentes


Aguilar menciona que se deberá cambiar la cultura empresarial, pues ellos están acostumbrados a la cercanía con sus compañeros, además explica que su principal fundamento es la realización de eventos y el trabajo codo a codo, pues el compañerismo se vive en todos los momentos en la oficina y eso implicaría cercanía persona a persona.


Además considera que el reintegrarse a la rutina diaria, pero con ciertos aspectos modificados implica que los trabajadores estén cansados mentalmente.

Explica que lo mejor que pueden implementar las empresas cuando se está bajo un panorama «borroso» es mantener el diálogo y la transparencia.

La comunicación con los trabajadores y ser sinceros ante la situación es lo que nos ha permitido lidiar con decisiones difíciles, nosotros en lo que menos pensábamos era en acciones legales. Nuestra cultura es diferente y logramos construir confianza en ellos.


Oroz comenta que se debe privilegiar la salud física y mental de los trabajadores, además de priorizar las medidas de higiene y seguridad en los centros de trabajo.


Es una inversión de suma importancia para la empresa, pero también para que los trabajadores estén seguros.


Finalmente Corrales explica que la sincronización entre RH y las otras áreas del negocio es lo que se pudiera complicar.
Asume que hay un componente psicológico con el que todas las empresas deberán lidiar: «Nos estamos adaptando a la nueva normalidad, el área de RH va a tener que evolucionar para identificar y ayudar a los colaboradores vulnerables mentalmente y reintegrar a aquellos con buena estabilidad».

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