En portada: Orgullo Neni, emprender sin estigmas

Emprender con enfoque social

“Las oportunidades comerciales son escasas, mientras que las necesidades en el mundo son muchas”, dijo James Austin, cofundador de la Social Enterprise Initiative de la Escuela de Negocios de Harvard, durante el panel “El futuro del emprendimiento”, dentro del dentro del 49º Congreso de Investigación y Desarrollo que se llevó a cabo en el Tec de Monterrey entre el 29 de enero y el 1 de febrero de 2019. Austin no sabía, en ese momento, que un año después, el mundo cambiaría abruptamente, debido a una pandemia que no tiene fecha de finalización.

No obstante, las palabras de Austin son vigentes: las necesidades, en el mundo, son vastas, abundantes. Y no sólo eso, sino que cambiantes y divergentes. La pandemia nos obligó a reinventarnos, a abandonar la zona de confort e implementar soluciones para un mundo poblado de incertidumbre.

En ese sentido cobra relevancia, en el contexto actual, los esfuerzos del emprendimiento social. Acudiré a la definición más básica, disponible para todos en Wikipedia: “El emprendimiento social es la puesta en marcha de una empresa cuyo objetivo final no es la maximización del beneficio económico, sino la creación de valor para la sociedad”. Por esa razón, decidimos dedicar este número al emprendimiento social y al microemprendimiento.


De acuerdo a cifras del Inegi, en México, durante 2020, la población ocupada perdió un total de 3 millones 252 mil 64 trabajadores, de los cuales el 54.4% fueron trabajadoras mexicanas. Ante ese escenario, millones de mexicanas decidieron autoemplearse y se convirtieron en microemprendedoras. Y ese esfuerzo, esa muestra ejemplar de resilencia, en vez de elogiarse, fue criticado absurdamente en redes sociales. A esas microemprendedoras se le empezó a llamar “nenis”, un término peyorativo que, no obstante, ellas hicieron suyo. Estas mujeres trabajadoras, que buscaron salidas laborales ante la crisis, respondieron los ataques con valentía, argumentos y cifras que las respaldan. Nos dimos a la tarea de salir a buscarlas para ponerle rostro a esas mujeres, quieres, en la peor crisis sanitaria que la humanidad ha enfrentado en un siglo, se empoderaron y dieron lecciones de sobrevivencia.


Con esta edición celebramos nuestro número 50, logro que jamás habríamos alcanzado sin la confianza de ustedes: nuestros lectores. En este número también encontrarás un reportaje que aborda el tema de los derechos laborales de los repartidores de comida por aplicación.

Convocamos a todos los involucrados para ahondar en la problemática e indagar ¿por qué los repartidores de comida, al igual que las trabajadoras del hogar, no cuentan con seguridad social, prestaciones y una pensión digna? De acuerdo a la plataforma Talent.com, un repartidor de comida gana al mes $6013.00 pesos; es decir entre 200 y 250 pesos al día, eso sólo si trabaja durante ocho horas seguidas, ¿es eso un sueldo digno?


Sin duda es un tema que urge discutir por el bien de todos: un país que garantiza derechos, además de condiciones laborales dignas, siempre será un país más próspero.


Por último, en esta edición también conocerás el trabajo de dos empresas que apuestan por el impacto social: Impact Hub, una plataforma de apoyo a emprendimientos sociales, que pone el acento en la resolución de los problemas más urgentes: movilidad, medio ambiente y manejo de residuos; y Benshap, una empresa textil oaxaqueña que comercializa prendas autóctonas y genera empleo para más de 50 mujeres artesanas.


Esperemos que disfrutes nuestros contenidos.
¡Ánimo!

Carlos Sandoval Gómez
Presidente Ejecutivo