Nuevo contrato laboral, una interrogante para el futuro

El mundo del trabajo se encuentra en una era de constante transformación. Así lo retrató en 2016 el Foro Económico Mundial en el reporte “El futuro del trabajo”, el cual explica que, resultado de la llamada Cuarta Revolución Industrial, modelo económico en el que convergen tecnologías digitales, biológicas y físicas, desaparecerán alrededor de 7.1 millones de empleos entre los años 2015 y 2020 debido a la automatización de procesos y tareas.
De acuerdo con McKinsey Global Institute, 60% de las profesiones son automatizables en un 30% de sus actividades; aquellas con el mayor potencial de automatización son: 81% las actividades físicas predecibles (instalación y reparación de equipos finos, servicios de protección, industria del juego, lavaplatos, entre otros), 69% el procesamiento de datos y 64% la compilación de ellos.
Esta premisa refiere a que las empresas y las personas deben aprovechar formas de trabajo más flexibles y diversas, sin embargo, las actuales políticas laborales y sociales, tanto a nivel local como global, no han acelerado lo suficiente su ritmo de cambio y actualización constante para abrir paso a esta evolución.
El escenario anterior se debe a que los avances tecnológicos están transformando sectores, industrias, organizaciones en general y, por ende, al mundo laboral. En primera instancia, el cambio ha comenzado por la productividad que emana de la relación empresa-empleado y de las habilidades que se requieren para incidir con éxito en esta economía digital.
Según una encuesta realizada por Upwork, 78% de los gerentes de Recursos Humanos señala que las habilidades que requieren las empresas son cada vez más especializadas, mientras que 70% ha comenzado a utilizar talento flexible, incluidos trabajadores independientes, temporales y agencias. Además, 69% considera que, a medida que surgen nuevas tecnologías, las empresas deberán invertir más en capacitar a sus empleados.
No obstante, el panorama puede ser prometedor: si bien algunos trabajos se perderán, también se proyecta la creación de nuevos empleos y el surgimiento de otras profesiones que dependen totalmente de la investigación y el desarrollo tecnológico y, a su vez, de mayor y constante especialización por parte de los trabajadores; específicamente en este punto, habrá que detenerse para definir un nuevo contrato social entre la fuerza laboral, empresarios, instituciones de gobierno y sector educativo.
Al respecto, en su reciente visita a México, durante el foro The Future of the Work organizado por Grupo Adecco y Coparmex, Alain Dehaze, CEO de Adecco Group, explicó que este contrato social “significa rediseñar procesos regulatorios para garantizar que todas las oportunidades de trabajo ofrezcan seguridad y sean sostenibles tanto para los trabajadores como para los negocios en sí”.
De hecho, el reporte “Time to Act: Creating a New Social Contract for Work in the 21st Century“ (The Adecco Group, 2018) detalla que el aumento de la tecnología y en particular la economía de plataformas, donde aplicaciones digitales conectan a los trabajadores con los empleadores, ha permitido nuevas oportunidades y formas de trabajo.
Sólo el diálogo entre empleadores y gobiernos podrá asegurar nuevas rutas para afrontar y adelantarse a los desafíos futuros que hoy la tecnología nos plantea. El tiempo apremia para satisfacer las necesidades del nuevo entorno laboral, y aún más cuando los obstáculos para ofertar trabajo formal crecen cada día, impidiendo procurar beneficios mutuos a organizaciones y empleados.

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