Dos miradas de Cuba. Segunda parte

“Aprendí que un hombre es un país. Aprendí que un país es un sistema. Aprendí que un sistema es un monstruo”.

“Aprendí que un hombre es un país. Aprendí que un país es un sistema. Aprendí que un sistema es un monstruo”. Esas líneas, punzantes, saltan a la vista en la página 15 del libro de relatos Mi novia preferida fue un bulldog francés (Alfaguara, 2017), de Legna Rodríguez Iglesias, escritora nacida en los 80 que, al igual que Wendy Guerra, nos ofrece una mirada transgresora de Cuba

Rodríguez Iglesias, a través de un humor corrosivo, explora las contradicciones de la vieja y nueva Cuba, “en donde política, cultura, familia, amor, sexo y burocracia se entremezclan para forman un universo complejo e implacable”, como escriben los editores.

Una mujer asesinada por su marido tras una infidelidad, una chica que, puede ser, padece una enfermedad de transmisión sexual, un perro que cuenta la vida amorosa de su propietaria y un muerto que cuenta su vida.

En el país que le prohíbe a sus ciudadanos leer ciertas obras, por considerarlas antirrevolucionarias, es de celebrarse que exista una autora arriesgada, con una voz y estilo propio, que “ha creado una obra valiente y libre, hilarante y profunda al mismo tiempo”.

 

Mi novia preferida fue un bulldog francés

LEGNA RODRÍGUEZ IGLESIAS

Editorial ALFAGUARA

México, 2017

163 pp.

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